Un ladrón más tonto de lo normal

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DICEN los estudiosos de la mente humana, que los hay –cada uno es muy libre de tener sus perversiones– que para ser malo hay que ser inteligente. De un ladrón se supone que es malo y, por lo tanto, inteligente; salvo que viva en el estado australiano de Queensland. Allí puede ser completamente parvo. Que se lo digan al hombre que entró a robar en la tienda de conveniencia de una estación de servicio. Llevaba el rostro cubierto con una bolsa, pero como no tenía dónde guardar el botín, se quitó la bolsa y las cámaras de seguridad grabaron su cara. Parvo del todo, no hay duda.

Un ladrón más tonto de lo normal