PURGA EN PODEMOS

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Puede que no sea el caso, pero la destitución de Sergio Pascual, secretario de Organización de Podemos, mediante un comunicado hecho público a hora intempestiva y sin justificación alguna recuerda prácticas propias de otras época. Tiene todo el aroma de una purga a la vieja usanza entre jerarcas de partidos comunistas. De lo que no hay duda es de que se trata de un episodio de lucha de poder en el seno de Podemos. Enfrentamiento en razón de la táctica más idónea para hacerse con el poder. Alrededor de las dos figuras más representativas del partido cohabitan dos tendencias. Los seguidores de las tesis de Íñigo Errejón, partidario de la abstención que facilitaría la investidura presidencial de Pedro Sánchez y quienes, con Pablo Iglesias a la cabeza, no quieren pactar con el PSOE y apuestan por ir a nuevas elecciones en la convicción de que Podemos daría el “sorpasso” fagocitando a los socialistas y convirtiéndose en la fuerza hegemónica de la izquierda.
La destitución de Pascual añade crisis a la ya conocida en el seno de la organización madrileña del partido. Crisis negada por Iglesias a pesar de la evidencia: una decena de dimisiones entre los responsables autonómicos, incluida la del secretario de Organización, Emilio Delgado. A la hora de analizar la desestabilización del equipo “errejonista” en la Comunidad de Madrid a las públicas discrepancias entre los partidarios de Errejón y el secretario regional Luis Alegre (amigo de Iglesias y fundador de Podemos), algunas fuentes apuntan también hacia las ambiciones políticas de Tania Sánchez, munícipe tránsfuga de IU que se pasó a última hora a Podemos. Tenga o no fundamento esta pista, lo cierto es que el grupo de Podemos en el Parlamento de Madrid está descabezado y de ese desorden parece que Pablo Iglesias hizo responsable a Sergio Pascual. Está por ver si la decisión de Iglesias fulminando al secretario de organización del partido y hombre afín a Errejón, provocará una brecha entre los dos líderes, quienes en diversas ocasiones han señalado estar unidos amén de por sus afinidades políticas, por una amistad de años. Casos hubo en el pasado que sugieren que en política la tendencia es no compartir el poder.
Emil Cioran decía que la primera preocupación de quien se adueña del poder es hacer desaparecer a sus amigos y a quienes habían recorrido a su lado el mismo camino. Lo del comunicado a hora intempestiva y sin explicaciones, como tendencia, recuerda mucho a la “vieja política”. Visto lo visto, a partir de ahora, será difícil que sigan acusando a terceros de comportamientos de “casta”.

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