Recortando por donde siempre

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Publicado hace unos días en el BOE, el decreto del Ministerio de Educación por el que se establece el currículo básico de la ESO y Bachillerato ha reafirmado lo que la nueva ley de Educación (Lomce) ya apuntaba: la precariedad en que queda la asignatura de Religión. Peor –se ha dicho– que con la ley Zapatero.
Cierto es que la Lomce ha corregido dos de las desigualdades que venía sufriendo esta materia desde que entró en vigor la Logse. Por una parte, ha introducido una alternativa académica para quienes optan por no cursar Religión: en Primaria, Valores sociales y cívicos; en Secundaria, Valores éticos. Y por otra, ha vuelto a considerarla evaluable, por lo que contará para determinadas notas medias, aunque no para todas.
No obstante, y de acuerdo con lo previsto en el decreto de referencia en Bachillerato la asignatura puede no ser ofertada en los centros aunque los padres la soliciten, pues entra a formar parte de un saco de catorce asignaturas, de las que los colegios podrán ofrecer entre tres y cinco y entre las cuales bien puede no estar la Religión, aunque en teoría sea de oferta obligatoria.
Al tiempo, la Lomce ha reducido de 90 a 45 minutos semanales el horario lectivo mínimo y seis comunidades lo han aprovechado para recortar la carga horaria de la asignatura. Castilla y León (PP), Andalucía (PSOE), País Vasco (PNV) y Canarias (Coalición Canaria) han pasado de 90 a 45 minutos semanales. Galicia (PP) y Asturias (PSOE) lo han dejado en 60 minutos. Y para Ceuta y Melilla, que no tienen competencias en la materia, el ministerio ha fijado el mínimo.
Tal como ha recordado el presidente de la Asociación de profesores de enseñanza religiosa en centros estatales, José María Guardia, sobra decir que la clase de Religión no es clase de catecismo y resulta clave para la formación integral que dice perseguir la Lomce. Aporta una riqueza cultural, cívica y moral de primer orden.
Pero todo ello, con tres cuartos de hora o poco más a la semana mal puede cumplimentarse la asignatura. Por no dar tiempo, no da ni para impartir el temario oficial. No hablemos ya de otras actividades formativas complementarias con los alumnos. Se entiende que algunas autonomías hayan optado por reforzar determinadas asignaturas troncales. Pero lo que no se justifica ya tanto es que ello haya sido así con cargo a la asignatura de Religión. Y no deja de ser llamativo que tanto con gobiernos de derecha como de izquierda siempre se recorta por el mismo sitio.

Recortando por donde siempre