Unión política para frenar el Covid-19

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Por una vez, parece que los políticos españoles están sabiendo estar a la altura. Sin tener en cuenta las boutades de los secesionistas catalanes y sus formaciones satélites en Euskadi y Galicia, el resto se ha mostrado bastante razonable ante el reto que tiene el país ante sí. Se trata no solo de un problema sanitario de primera magnitud. Un problema que amenaza con hacer saltar por los aires el sistema hospitalario ante la necesidad de un número de plazas absolutamente desorbitado en las UCI. Pero, además, tenemos enfrente una crisis económica que, como la sanitaria, es preciso comenzar a afrontar ya. Sánchez aseguró, tras reconocer posibles errores (algo que en él resulta particularmente inusual), que lo más duro está por llegar. Y así es, en ambos terrenos. Por ello, es de agradecer que enfrente esté un Pablo Casado que tiende la mano para hacer unos presupuestos de emergencia, que es en lo que estamos. No deja de ser curioso que la pandemia haya sido capaz de lograr lo que hace años piden los españoles: Que en los asuntos de Estado nos olvidemos de las siglas y trabajemos unidos. A ver si esto no se les olvida una vez que salgamos de esta. Sería imperdonable.

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