FEIJÓO Y LOS HECHOS

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La cautela no estuvo ausente ayer en una comedida intervención del presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, en Ferrol, aunque no en toda la dimensión a la que obliga la mesura. La aspiración de todo vecino de esta comarca es el lógico crecimiento, la caída drástica del elevado desempleo, el resurgimiento de la actividad industrial, principalmente la naval, y el desarrollo de nuevas oportunidades de negocio como las que se esperan del puerto local. Plena coincidencia pues en cuanto a aspiraciones, pese a que los datos y las cifras no acompañen. La mesura es obligada porque, evidentemente, llevará tiempo, mucho más del deseado, recuperarse de una crisis que ha golpeado la zona como nunca antes. Los hechos, a día de hoy, son un exponente, sin embargo, difícil de eludir, como lo demuestra, sin ir más lejos, la falta de interés empresarial en asentarse en la zona, tal y como evidencia la casi nula repercusión del programa de ayudas públicas al desarrollo industrial. Navantia es la referencia, y la colaboración de la Xunta, en la que su máximo responsable insistió, es, más que necesaria, obligada a la hora de evitar que los designios de Madrid no inclinen la balanza hacia otras geografías en detrimento de la gallega. El optimismo –lo sabrá bien el presidente gallego– se mide en términos de resultados y en dígitos que van, innegablemente, ligados a una tasa de ocupación laboral avalada por la realidad más que por las perspectivas.

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