La estupidez subvencionada

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Miguel de Cervantes se llamaba en realidad Joan Miquel Servent, su origen catalán se ocultó porque era hijo de Miguel Servet, condenado por hereje, y escribió El Quijote en catalán. Por tanto, el libro que conocemos es una mala traducción del original escrito en aquella lengua.
Por otra parte, Cristóbal Colón era el noble catalán Cristófor Colom y protagonizó “el descubrimiento y conquista catalana de América” acontecimiento del que se apropió el reino de Castilla. Cristófor Colom no salió hacia el Nuevo Mundo del puerto de Palos de la Frontera, sino que partió con sus carabelas  de Pals d’Empordá en la provincia de Girona, donde también reclutó a los hermanos Pinzón.
Lo que acaban de leer –nueva versión de “Espanya ens roba”– forman parte de las conclusiones de la “1ª Universitat Nova Historia”, un curso de verano que se celebró en Crespiá (Girona) del 1 al 4 de agosto organizado por el L’Institut Nova Historia (INH) bajo la dirección de Jordi Bilbeny.
Este personaje, un controvertido “filólogo” –la universidad le retiró su apoyo académico– afirma que desde el siglo XVI se está manipulando y tergiversando la historia para favorecer una concepción centralista de España y “nosotros no nos fiamos de las fuentes oficiales, nos fundamentamos en el contraste de información y documentación”. El objetivo del Institut Nova Historia es “recuperarla y divulgarla reescribiendo un nuevo concepto histórico entre los catalanes”.
Bilbeny tiene seguidores y adeptos. Cuentan las crónicas que este “Curs sobre la falsificació i restauració de la historia de Catalunya” tuvo una excelente acogida y entre los simpatizantes del INH y sus teorías revisionistas figura el expresidente Pujol, que le felicitó por publicar “libros muy convincentes que poco a poco van haciendo mella”.  
Es llamativo que este curso contara con la subvención de la Diputación de Girona y de varios ayuntamientos gobernados por CiU y con el fervoroso apoyo de entidades vinculadas al nacionalismo, como la Asamblea Nacional Catalana. Lo que viene a demostrar que en Cataluña –como en algunos otros lugares del país– se subvenciona la estupidez.  
Antes, estas ocurrencias se producían bajo los efectos de unos chupitos, de algún alucinógeno o tras la pérdida de la cordura, como le ocurrió a Don Quijote leyendo libros de caballerías, nunca en estado de lucidez. Pero ahora “hay gente pa tó”, como en tiempos de El Gallo.

La estupidez subvencionada