Ni Di Stéfano hubiese estado tan acertado

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Si Di Stéfano fuese el padre de tantas frases como se le atribuyen, no habría estado callado ni un minuto en su vida. Valdano a su lado sería el mudo de los siete enanitos. Una de las sentencias que se le adjudican es la que dice: “Jugamos como nunca y perdimos como siempre”. Parece difícil que lleve sus genes, pues el Madrid perdía muy pocos partidos en sus tiempos, pero pudiera ser, porque nadie está libre de un desliz y que le surja un hijo bravo. En cambio, quienes podrían haberla pronunciado tras el partido contra el Cádiz serían los jugadores del Deportivo. Eso sí, cambiando el “perdimos” por “empatamos”. El equipo jugó el mejor partido desde que lo entrena Martí –reto, por otra parte, bien sencillo–, pero empató. Los futbolistas, sin embargo, evitaron el tópico e insistieron en que la victoria estuvo cerca. Pues o está, más que cerca, cerquísima o la próxima victoria que logren los blanquiazules va a servir para poco, porque conseguir una plaza en la promoción se está complicando bastante.

Ni Di Stéfano hubiese estado tan acertado