ADIÓS A CONDE ROA

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Con ocasión de haber publicado en este diario al 12 de abril, un artículo con el titulo de “Conde Roa”, recibí una llamada, que dijo ser abogado, pero que tampoco se identificó, manifestando que estimaba el texto un ataque al honor del, a la sazón alcalde de Santiago, por la palabras que utilizaba para referirme al supuesto fraude, del que le acusa el fiscal, a la Hacienda Pública, al no pagar 291.000 euros en concepto de IVA que sí cobró por la venta de 61 viviendas.

He repasado el texto y por las dudas que pudieran surgir, consulté con el abogado Liaño Flores y sus explicaciones no dejan lugar a duda de que no hay en el artículo ninguna expresión que pueda calificarse de atentatoria al derecho al honor.

En el texto no aprecia el letrado ninguna expresión que se considere calumniosa, injuriosa o difamatoria, ni hay palabra alguna en la que se aprecie intención ofensiva contra Conde Roa, porque ni la expresión “señor con gafas a lo Truman”, ni la “fantochada del señor Conde”, ni la calificación como “indeseable” o de “infausto alcalde de Santiago” pueden ser consideradas atentatorias al honor de aquél a quien se dirigen, que además de su veracidad, en cuanto efectivamente el hecho que motiva tales comentarios se ha producido y reproducido en la prensa nacional, con expresiones y términos demoledores, y que hacen parecer ingenuas las frases vertidas en mi artículo.

Por otra parte, me insiste Liaño en que es decisivo el derecho a la libertad de expresión e información cuando se refiere a personajes públicos, pues en estos casos aquellos derechos gozan de una posición preferente, aunque sometida al arbitrio judicial, que en cada caso hará la valoración que corresponda de la gravedad de los hechos y los intereses en juego, para llegar a una conclusión sobre la procedencia o no de la reclamación del supuestamente ofendido.

Termino, sin quitar ni añadir un ápice a mi artículo, aunque se podían añadir muchas mas cosas de quien presentó su renuncia al cargo el día 17 de abril, como consecuencia de haber sido imputado por un presunto delito de fraude fiscal penado con cárcel. Bien es verdad que el PP al que pertenece el señor Conde forzó a éste a abandonar el sillón edilicio, en previsión de mayores males y aún escándalo que la contumacia en la permanencia en la alcaldía de Compostela podrían traer al propio partido.

ADIÓS A CONDE ROA