GASTRONOMÍA NAVIDEÑA

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NNi crisis, ni hostias! ¡Ya está bien! Este año tiramos la casa por la ventana. El menú navideño fue la releche.
De entrante, canapés de mantequilla (marca Cruz Roja). De primero langostinos a mazo, pero nada de congelados; fueron unos que me regaló un amigo del Museo de Historia Natural. Estaban algo fosilizados pero, como dijo él, los pasas un poco más, y listo. Luego caviar Beluga (de ese del Blesa de a 175.000 euros/K), que, como estaba caducado al estilo Cañete, me lo dejaron a 25.000 euros/K y compré: dos  muslos y dos pechugas. Para no quedarnos a medias: asado de suspiro lechal de Burgos, al romero. La bodega, selecta: dos botellas de vino Coes “Gran Reserva”, y tres de Albariño (de Bodegas Relleneibols, S.A.). Luego, mazapanes resesos “La casada”, hojaldres “el Pringao”, y turrones marca “Banco de Alimentos”. ¡Un lujazo de la hostia! al alcance de otros doce millones, o más. Dicho sea sin soberbia.

 

GASTRONOMÍA NAVIDEÑA