Fama y lana

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Hace ya algún tiempo, se criticó con ferocidad (y no sin algo de razón si nos atenemos a los cortes que interesadamente los medios de comunicación emitieron) los modos y formas de José López, que perteneciente al partido “Movimiento Ciudadano” y en coalición con el PSOE,rige los destinos de Cartagena desde el mes de junio pasado. 
En dichas imágenes se nos presentó a un edil maleducado a la hora de dirigirse a la oposición. Bueno, pues este considerado por muchos como “ogro”, ha conseguido en el poco tiempo que lleva al frente de la ciudad, adquirir la casa natal de Isaac Peral y realizar las gestiones para la rehabilitación del edificio con el fin de crear un museo dedicado en su honor. Como diría el castizo, “ahí es “na”.
¿A que ya no les parece tan mal tipo? Desde luego a mí no, aunque no comulgue con sus ideas políticas; y es que en este caso se puede aplicar mejor que nunca aquello de “Facta non verba”.
Pero si ya de por sí la albricia es notable, resulta que leyendo el periódico “La Opinión de Murcia” nos enteramos que dicho museo contara con la colección que durante años ha conseguido reunir sobre el personaje mi amigo oficial de marina Diego Quevedo Carmona, que de manera altruista ha decidido ceder más de un centenar de objetos, auténticas joyas históricas con los que sus coetáneos quisieron ensalzar el invento del marino, y entre las que se encuentran partituras compuestas en su honor, etiquetas de bebidas, vitolas de puros y hasta un guion de una película de cine sobre el genio cartagenero que nunca se llegó a rodar. Tesoros todos ellos populares que convertirán a la muestra en única y excepcional por su originalidad.
Y aprovechando que el “Pisuerga pasa por Valladolid”, no me resisto a aprovechar la ocasión para resaltar la labor divulgativa que hace desde hace muchos años el bueno de Diego. Y si como muestra bien vale un botón, hace quince días nos lo encontramos en Santander, dando una conferencia sobre la historia de querida “Arma Submarina”. Como dicen los jóvenes de hoy Diego “es la caña”, no para.
Y es que, como pasa en todos los órdenes de la vida,unos tienen la “Fama” y otros cargan la “Lana”.
 

Fama y lana