Denominador común

|

Sumergidos en el último trimestre del año, los gobiernos locales se aplican en elaborar las cuentas públicas del 2020 para proponer en qué gastar e invertir el dinero aportado por los contribuyentes a las arcas municipales. Aprobarlas, ya se verá, pero presentarlas es una obligación democrática que, no pocas veces, se incumple. 

En el caso de Ferrol, sería de agradecer un ejercicio de realidad, huir de grandilocuencias y reconocer que nuestra ciudad es de las más deficientes de España en dotación de servicios públicos. Levantando la mirada hacia los pueblos y ciudades de nuestro entorno, convendrán conmigo que poco me excedo en mis palabras. A su vez, les aseguro que nuestros concejales pretéritos o actuales, sean del partido que sean, intentan dar lo mejor de sí para mejorar la urbe, pero suelen verse desbordados, llegando alguno hasta la frustración. 

Dando un atento paseo por el casco histórico, los barrios y el entorno natural nos da en las narices el fracaso de la actividad municipal. Cada vez más baches en Esteiro, badenes en Rubalcava, sin semáforos en Carretera de Castilla desde hace 10 años, señalización horizontal sin planificación anual, nuevos pasos de peatones accesibles inundados por la lluvia, aceras diferentes en la misma manzana, caos de aparcamiento, carga y descarga de mercancías incontrolada, los nuevos parques de O Boial desvencijados y comidos por la maleza, otros mal cuidados como el de Bruquetas, placas de nombre de calles viejos y sin respetar la normativa lingüística, maleza por doquier, vertederos incontrolados, instalaciones deportivas deterioradas y obsoletas, hasta con problemas de contaminación medioambiental, mercados municipales sin mantenimiento e invadidos por vehículos, transporte público desfasado en rutas y horarios, … Así podría seguir hasta la saciedad. 

Todo esto es el común denominador de todas las corporaciones municipales habidas, reflejo de una Administración Local fracasada. Mucho es lo que hay que corregir, empezando por una adecuada organización municipal que garantice la continuidad de los servicios públicos, gobierne quien gobierne, con competencias claras, suficientemente dotados con empleados públicos formados, independientes (v.g., es inaudita la ausencia de asesoría jurídica propia, dependiente de personal eventual y contratos externos) y estables (v.g., exceso de puestos eventuales dependientes de subvenciones).

Solo con que el actual gobierno solucione la mitad de lo expuesto, nos podemos dar con un canto en los dientes.

ramonveloso@ramonveloso.com

Denominador común