Problemas de circulación

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La ciudad coruñesa nunca ha sido un lugar fácil para la circulación rodada, pero la situación se complica cada día un poco más debido a la falta de control sobre los vehículos en general y en determinadas causas en particular, la guardia municipal, ausente de las calles, estas se han convertido en una selva llena de desmanes y abusos en general, si la doble fila es un mal endémico que no hay manera de acabar con ella, por falta de voluntad en hacer cumplir el código de circulación, entre otras cosas. A ello hay que añadir las paradas intempestivas que se hacen en los pasos de peatones y esquinas de acceso a otros viales, que dan como resultado un peligro para vehículos y peatones, al privar a ambos de la visibilidad que requiere una conducción adecuada y responsable.

Tampoco se respetan los pasos de cebra ni los semáforos, a la carrera se salta el rojo y tampoco se para en muchos casos al paso de los peatones, claro que también estos pasan los semáforos en rojo y atraviesan la calle por donde les place, es la cuestión de no tener vigilancia en las calles, ni cámaras que controlen el tráfico y patrullas que circulen por los viales cada poco tiempo, para poner orden en todo este caos.

Hay que incluir en todo este lamentable espectáculo, el que a diario se vive de forma particular en el Palacio de Justicia, a cuya sede invadiendo la acera, algunas furgonetas, pasando por el paso de peatones de la calle Ferrol, circulan hasta la entrada de la institución para dejar correo y otras mercancías, en lugar de aparcar en el sitio que les corresponde y transportarlo sin que sea puerta a puerta, nunca mejor dicho. Las aceras no pueden ser tomadas por los vehículos, por el peligro que conlleva sobre la seguridad del peatón, cosa que también hacen las motos, que suben la acera para aparcar con ella en marcha y en algunos casos lo hacen para cambiar el sentido de la marcha y nadie repara en ello.

Otro de los problemas, que son dos en uno, las paradas rápidas en los reservados para minusválidos, cuyas demoras se prolongan con los intermitentes puestos ó el recado que se piensa hacer como el viento y se retrasa tanto que el vehículo permanece más tiempo del deseado. Que decir de los repartidores, que ven en estas plazas casi siempre vacías, un método ideal para sus descargas, aún sin ocuparlas del todo, pero que están en ellas y sin derecho alguno a permanecer en dicho espacio. Mientras que las paradas de carga y descarga son un caos, añadido, en donde se aparca cualquier vehículo y permanece allí por un espacio superior a lo que representa la propia descarga. Mientras que los repartidores de cerveza ó refrescos, ocupan no solo la plaza, sino con su carga la acera y una parte de la calzada en torno a su vehículo, donde permanece toda la mañana.

Finalmente a este caos circulatorio, añadir, las bicicletas que van como siempre por las aceras, los patines eléctricos, lo mismo y estos son temibles en algunos casos por la velocidad que llevan. En cualquier momento puede acontecer un grave accidente, que conviene evitar a tiempo, poniendo un poco de orden en todo este galimatías circulatorio de la ciudad. Hay más detalles sobre el tema, pero, por hoy es suficiente, la policía local tiene trabajo para hacer a destajo y ordenar este grave problema circulatorio.

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