Sr. Montoro, debería pedir perdón

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Si digo que la calidad de la clase política, en general, dista mucho de ser ejemplar, no es novedad. Y no me refiero a la profesional, sino a la actitud social y la impronta como administradores frente a nosotros, sufridos administrados. No sé si vds. tienen la percepción, como yo, de que los políticos (hay excepciones) actúan por razones personales o de grupo propio y raras veces en nuestro favor. El programa político y la falta de transparencia han dejado de tener valor como contrato de compromiso entre gobierno y ciudadanos; y en democracia sí tal pacto falla, esta está enferma. Hoy sufrimos políticas de recortes que las entendimos necesarias e impuestas, como camino más rápido (y más fácil) de alcanzar el necesario equilibrio presupuestario; nos animaba la promesa (una vez más) de que la administración pública haría lo propio a un ritmo más lento. Vamos en la mitad de la legislatura y del adelgazamiento de lo público, ni trazas. Más bien al contrario. Resuelven problemas financieros de otros (autopistas, ¿son sistémicas?) con dinero público, y sin embargo, cuando se trata de los más pobres, el sr. Montoro, con fidelidad a la filosofía de que el pueblo no se entera, afirma que informes contrastados y rigurosos sobre la pobreza, como el Foessa y Cáritas, no dicen la verdad. La dice él. El prestigio de estos informes está fuera de toda duda, el de este año y todos los anteriores. Sr. Montoro, Vd. dice lo que le conviene; pero no olvide que, como reza el dicho: “La policía no es tonta”. No lo dude, Cáritas es más creíble que la mayoría de los de su clase. ¿O no? Le invito a visitar una Cáritas Parroquial; en el rural podría comprobar en qué condiciones viven las personas mayores. Podrá ver el drama de familias que no tienen dinero para la compra diaria y cómo explicarlo a los hijos, o que le embarguen la casa porque el paro es ahora su profesión. Quizás conozca la “pobreza vergonzante”. Visítelas, anímese, aprenderá a tener respeto. Los ciudadanos deberíamos pensar como vd. y no cumplir nuestras obligaciones, pero valemos más que vds. Dimita por dignidad social.
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Sr. Montoro, debería pedir perdón