Jordi Pujol asegura que ocultó su fortuna para no dañar su imagen

Marta Ferrusola y Jordi Pujol abandonan la ciudad de la Justicia de Barcelona efe
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El expresidente de la Generalitat Jordi Pujol afirmó ayer ante la juez que ocultó durante años la fortuna que les legó su padre Florenci porque tenía “miedo” de la repercusión mediática negativa que ello acarrearía, y argumentó que confesó en julio pasado por un “propósito ético”.

En su declaración de ayer ante la juez como imputado por blanqueo de capitales y delito fiscal, Pujol aseguró que conocía el origen de esta fortuna desde los años 60, pese a que su padre llevó el asunto con un “gran secretismo”, y que desde un primer momento se desentendió totalmente de los fondos, hasta el punto de que ignoraba en qué país y en qué banco estaban ingresados.

Jordi Pujol se remitió a unas cartas que avalarían la herencia, sin aportar ni las misivas ni documentos de los movimientos bancarios. El expresident de la Generalitat declaró como imputado durante dos horas ante la titular del juzgado de instrucción número 31 de Barcelona, que investiga el origen de la fortuna oculta de la familia, en una sesión en la que también compareció la esposa de Pujol, Marta Ferrusola –que se negó a declarar–, y tres de sus hijos, Marta, Mireia y Pere.

Fuentes judiciales informaron de que el presidente catalán contestó a las preguntas de la juez, del fiscal Anticorrupción Alejandro Luzón y del abogado de la Agencia Tributaria, aunque se  negó a responder a la acusación popular ejercida por el sindicato ultraderechista Manos Limpias.

En un exhaustivo interrogatorio, Pujol explicó a la juez que, como ya defendió en su carta de confesión y en su comparecencia en el Parlament, el dinero oculto en Andorra que sus hijos y su esposa regularizaron el  año procede de un legado de su padre, que falleció en 1980, del que él se desentendió desde el primer momento por “miedo” a que perjudicara su imagen política.

Según su versión, ese legado, que era de 140 millones de las antiguas pesetas y heredaron en dólares, permaneció oculto en el testamento de su padre Florenci, dado que procedía de actividades ilegales de su progenitor, que se había dedicado al intercambio clandestino de divisas durante el franquismo, negocio que era –precisó– tolerado por los gobiernos andorrano y español.

El expresidente de la Generalitat se remitió a unas cartas de Florenci Pujol a su esposa Marta Ferrusola.

En esas cartas, según Pujol, Florenci confesaba a Ferrusola su preocupación por que las actividades políticas de su hijo Jordi, presidente de la Generalitat entre 1980 y 2003, arrastraran a la familia a la ruina económica, y apuntaba instrucciones sobre sus últimas voluntades.

Jordi Pujol asegura que ocultó su fortuna para no dañar su imagen