El padre del menor apuñalado en Pontedeume: “Es el crimen perfecto”

13 julio 2011 p�gina 31 / 12 abril 2012 p�gina 30 Pontedeume.- El adolescente apu�alado en Pontedeume llevaba las llaves de la casa en la que entr�
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Son varias las incógnitas que rodean la muerte del joven de 17 años que falleció desangrado en una calle de Pontedeume en julio de 2011. Pero no lo es la autoría de las siete cuchilladas que acabaron con su vida; el sexagenario que desde el lunes se enfrenta en la Audiencia coruñesa a un juicio con jurado por el suceso reconoció desde un inicio que él era el atacante.
En su versión, acometió al menor al descubrirlo de madrugada en su casa. Lo hizo, afirma, a oscuras y casi a tientas, movido por el “miedo insuperable” de detectar la presencia del intruso. Así parece entenderlo, además de la defensa –que ejerce el letrado José Luis Gutiérrez Aranguren– la Fiscalía, que no pide condena para el responsable de esta muerte al entender que actuó en legítima defensa. Pero esa explicación no resulta creíble para la familia del menor que, madre y hermanas por una parte y padre por otra, solicitan 20 años de condena por lo que consideran un asesinato perpetrado por el principal acusado, con la cooperación de su esposa.
“Es el crimen perfecto”, lamenta el padre del fallecido, que duda de la versión ofrecida por los implicados, a la vista de varios puntos oscuros en el relato. El familiar destaca, a modo de ejemplo, el hecho de que el cuerpo de su hijo apareciera tras un muro, a un metro de la casa. “Lo mataron y lo tiraron allí”, concluye, desoyendo la versión de los encausados, que afirman que el desconocido saltó a la calle a través de la ventana de la cocina después de recibir varias acometidas con un cuchillo cuando se encontraba parapetado tras una puerta, al verse sorprendido.

habían limpiado
“Si, como dicen, estaba escondido, entonces no había por qué atacarlo. ¿Por qué ocho cuchilladas? ¿Por qué no llamaron a una ambulancia?”, se pregunta el padre, que censura también el hecho de que el matrimonio tardase más de 40 minutos en alertar a la Policía. Como también destaca, el informe policial reseña que a su llegada, los agentes encontraron a la mujer del acusado fregando las escaleras: “Limpiaron todo, las paredes... Hasta el cuchillo habían limpiado”.
Con todas esas dudas, la familia pone en tela de juicio, incluso, el hecho de que el menor entrara en la vivienda por la fuerza, y baraja que el matrimonio pudo manipular la escena. “Ni la puerta ni las ventanas estaban forzadas. ¿Y si lo habían invitado? ¿O estaba con una chica? ¿Y si ya entró herido? No lo podemos adivinar”, se duele el progenitor, que duda de que pueda llegar a conocer lo que de verdad ocurrió aquella noche de sábado.
Una verdad, según el abogado de la defensa, que no es otra que la “fatalidad” que enfrentó a los moradores de la casa al pánico de despertarse y no saber quién estaba en su vivienda o con qué intención. “Claro que lo lamentan profundamente”, asegura.
Para la familia, la cuestión es que se produjo un asesinato: “Yo tenía un hijo bueno, responsable, con notazas, que pidió permiso para ir a un baile. Y luego tuve un cadáver”. n

El padre del menor apuñalado en Pontedeume: “Es el crimen perfecto”