El frío y las restricciones golpean con fuerza la primera jornada de rebajas

El frío y las restricciones, tanto de movilidad como de apertura de la hostelería, fueron factores determinantes en esta primera jornada de rebajas | daniel alexandre
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La ola de frío con la que ha comenzado el año, sumada a las restricciones de movilidad por la pandemia de coronavirus han dejado un balance agridulce en la primera jornada de rebajas en Ferrol y Narón. Los comerciantes de ambos municipios, cerrados por sus respectivos niveles de alerta, ven con cierto pesimismo el inicio de la temporada. “Por la mañana sí que hubo gente, aunque sin ser un abarrote”, comentan Lola y Chus, de Dolores Lola, que a su vez se lamentan de que “por la tarde, nadie”. Ambas profesionales elucubran con que el frío, combinado con el cierre temprano de la hostelería, afectan enormemente la actividad comercial por las tardes –”con este frío, si no te puedes tomar un café, no hace una paradita de compras”, apuntan–.

Y es que, pese a los suculentos descuentos que pueden observarse desde la calle, buena parte de los viandantes parecen más preocupados por resguardarse del frío que de renovar sus vestuarios. Como nota positiva, el flujo de personas por el centro de la ciudad, independientemente de su interés en realizar compras, fue durante la jornada de ayer constante, posiblemente potenciado por ser la primera jornada con cielos parcialmente despejados.

Cierre perimetral
Como ya se había mencionado, el cierre perimetral continúa siendo uno de los principales factores que han alterado este inicio de la temporada de rebajas. Curiosamente, respecto a su incidencia las opiniones son más dispares. Chus y Lola, por su parte, destacan que en su negocio han notado “mucho, muchísimo” la medida, dado que “no puede entrar la gente de fuera, de aquí al lado, y solo con la gente del centro no se puede”. En el otro extremo se encuentra la profesional Eva Pena, de la boutique Basileia, que destaca que ha sido importante para el pequeño comercio “que no se pueda salir fuera”, dado que ha ayudado, al menos parcialmente, a que mucha gente haga sus compras en el pequeño comercio en lugar de depender de los centros comerciales. “Hemos acaparado un poco más de lo que podríamos conseguir en otras ocasiones”, apunta la gerente, aunque, eso sí, recordando que es importante tener en cuenta las circunstancias sanitarias y que, por ello, no es aconsejable comparar este año con los anteriores.

En un punto intermedio se sitúa la valoración de María del Carmen Fernández, gerente del Centro Comercial Aberto de A Magdalena. En su balance de esta primera jornada –en base a las observaciones de algunos de los asociados que abrieron ayer–, el cierre perimetral y el horario de cierre de la hostelería está afectando “muchísimo” al comercio. Algunos sectores, como la moda deportiva o los juguetes, sí se han visto beneficiados por el cierre perimetral, dada la preferencia de parte de su público por las grandes superficies comerciales, pero no se trata de algo generalizado. Fernández, que prefiere ser cauta de cara a los próximos días, se lamenta además de la falta de actividad en la ciudad por el patrón, dado que si bien no se pudieron llevar a cabo actividades tradicionales como el reparto de arroz con leche, tampoco se estableció ninguna clase de animación por parte del Concello, como actuaciones musicales en las calles.

Por su parte, Miguel Losada, de D’Miguel, apunta que está afectando mucho “la venta online y el cierre perimetral”. En el caso de este profesional, la mejoría ha venido por su cambio de localización –pasó de la calle Magdalena a Real–, la cual se ha visto ensombrecida por la limitación en la movilidad, dado que tiene muchos clientes de múltiples puntos de la comarca.

Narón también se ve afectado
La vecina villa de Narón también se ha visto gravemente afectada por la actual situación sanitaria. Si bien su nivel de alerta es más bajo que la ciudad naval, desde la asociación de comerciantes de la localidad han notado enormemente la ausencia de vecinos de la comarca. “La gran generalidad es que la gente está muy desanimada”, apunta María Yáñez, presidenta de la mencionada entidad. “Son unas rebajas nefastas por ambiente, por gasto y por todo en general”, sentencia la directiva, aunque también señala que las últimas observaciones de los profesionales es que “por la tarde parece que va mejorando”.

Este balance es perfectamente observable en el flujo de clientes registrado en el Centro Comercial Odeón, con una mañana bastante lenta –la lluvia, que incluso provocó una pequeña inundación, parecía desanimar a los clientes–, pero que con el paso de las horas fue mejorando paulatinamente. Este es, no obstante, el inicio de la temporada, así que con el paso de los días será más evidente su evolución.

El frío y las restricciones golpean con fuerza la primera jornada de rebajas