Una multitud celebra en Argentina la beatificación del cura gaucho con olor a oveja

Combo de fotografías sin fecha ni lugar cedidas este viernes 13 de septiembre de 2013, por la Conferencia Episcopal Argentina, en la que se observa a José Gabriel Brochero. EFE
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Una multitud celebró hoy en la provincia argentina de Córdoba (centro del país) la beatificación del sacerdote José Gabriel Brochero, conocido popularmente como el "cura gaucho" y que el papa Francisco calificó como un verdadero pastor con "olor a oveja".

Cerca de 200.000 fieles, según los cálculos de medios locales, se congregaron en un descampado de la villa que lleva el nombre de Brochero para la celebración de la misa de beatificación, presidida por el cardenal Ángelo Amato, prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos.

"Que finalmente el cura Brochero esté entre los beatos es una alegría y una bendición muy grande para los argentinos y devotos de este pastor con olor a oveja, que se hizo pobre entre los pobres, que luchó siempre por estar bien cerca de Dios y de la gente, que hizo y continúa haciendo tanto bien como caricia de Dios a nuestro pueblo sufrido", afirmó Francisco en un mensaje leído hoy en la misa.

Un vídeo proyectado en pantalla gigante mostró al papa bendiciendo una campana de bronce que envió como regalo a la iglesia local, lo que provocó el júbilo de los peregrinos.

Amato destacó en la homilía la figura de Brochero, nacido en Villa Santa Rosa (Córdoba) en 1840, como una "auténtica perla de la santidad argentina, comparable al santo cura de Ars".

Recordó su labor por la dignificación de las personas y sus rasgos de santidad personal que "todos reconocían en él ya en vida".

Brochero, quien desarrolló toda actividad pastoral en las sierras de Córdoba hasta su muerte en 1914 en Villa del Tránsito -hoy Villa Cura Brochero-, "fue un sacerdote completamente dedicado a las almas y todo lo que hizo tuvo como horizonte el bien y la santificación de los fieles, especialmente los más necesitados", sostuvo Amato.

El cardenal destacó las dotes del sacerdote como predicador, su lenguaje sencillo que "tocaba los corazones", su riqueza espiritual, su estilo evangelizador mediante los Ejercicios Espirituales que solía llamar "baños del alma", su devoción mariana y su fortaleza ante las adversidades, entre ellas la lepra, que le causó la muerte.

Además, subrayó la solidaridad de Brochero, cuyo "corazón se abría para abrazar a los indigentes con una inmensa caridad pastoral", olvidándose de sí mismo "para hacerse todo para todos", saliendo a caballo "para llegar a los lugares más remotos con la Palabra de Dios y la esperanza de la fe".

Brochero, ordenado sacerdote con 26 años y que en 1869 se hizo cargo de la parroquia de la zona cordobesa de Traslasierra, trabajó por la educación de los niños, por la atención de los enfermos, los campesinos y los presos.

Amato recordó la anécdota de cuando Brochero, a lomos de mula, se internó en el monte para buscar a un peligroso bandido a quien, tras encontrarlo, convirtió a la fe.

El director del Centro de Estudios Brocheriano, el sacerdote Jorge Frigerio, dijo a Efe que el "cura gaucho" descubría con su mirada "las riquezas de cada persona".

"Brochero vino con esa mirada, la mirada con la que Dios nos mira. Transmitió la confianza que Dios tiene en cada uno de nosotros y fue transformando así a las personas", sostuvo.

Brochero, cuya memoria será recordada por la Iglesia cada 16 de marzo, es especialmente querido por los gauchos, que hoy acudieron a miles a caballo al sitio de la beatificación, donde desfilaron con sus trajes típicos.

También estuvo en la misa, emocionado hasta las lágrimas, Nicolás Flores, de 13 años, que siendo un bebé estuvo a punto de morir en un accidente de tráfico y que, según el milagro validado por el Vaticano para esta beatificación, salvó la vida gracias a la intercesión de Brochero, a quien se encomendó su padre.

Por el accidente, el pequeño perdió la mitad del hemisferio izquierdo, masa encefálica y masa ósea de su cráneo, y quedó en estado vegetativo.

"Hoy Nicolás está fantástico, es un niño prácticamente normal, sólo tiene una hemiplejia en el lado derecho del cuerpo, pero camina, habla, va al colegio, juega, es feliz", dijo a Efe la madre del niño, Sandra Violino.

Un cielo encapotado, presagio de lluvia, dio marco a la celebración en una tierra azotada por la sequía y arrasada por furibundos incendios forestales en los últimos días, lo que en nada hizo mermar el multitudinario peregrinaje ni el fervor de los locales, emocionados por la beatificación de su pastor.

"Esto algo grandioso y hermoso sobre todo para la gente que tiene fe y es un milagro para todos, estamos muy contentos. Es un antes y un después para nosotros", dijo a Efe Graciela Díaz, vecina de Villa Cura Brochero.

Una multitud celebra en Argentina la beatificación del cura gaucho con olor a oveja