A Malata dictará sentencia

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En A Malata se decidirá si es el Racing o el Cádiz es el que pasa a la segunda ronda de la fase de ascenso a Segunda División. El encuentro inaugural de este emparejamiento, el que los enfrentó ayer en el Ramón de Carranza, se resolvió con un empate sin goles que demostró que ambos prefirieron no perder la eliminatoria en vez de ganarla antes de tiempo. De ahí que las opciones para marcar escaseasen y, salvo breves arreones de cualquiera, ninguno hizo demasiados méritos como para llevarse la victoria.
No fue tan fiero como se esperaba un Cádiz que, a pesar de intentar llevar siempre la iniciativa, pareció hacerlo con el freno de mano puesto. Fue por eso por lo que el Racing, que situó a Héber Pena como referencia ofensiva, superó con relativa suficiencia los primeros minutos de un partido en el que la presión del cuadro local a la salida de balón racinguista ocasionó las acciones de peligro más importantes de la primera parte. Pero ninguna de ellas se tradujo en lanzamientos sobre la portería de un Mackay que concluyó la primera parte prácticamente inédito ante la falta de puntería de su contrario.
El Racing, por su parte, se dedicó a mantener bien resguardada su parcela defensiva, pero sin llegar a tener mucha presencia en el campo del rival. Tan solo sus coladas por la banda izquierda –sobre todo gracias a Nano, omnipresente tanto en la faceta defensiva como en la ofensiva– permitieron al equipo ferrolano estar cerca de la portería contraria. Sin embargo, su falta de claridad a la hora de finalizar las acciones hizo que el cuadro verde no fuese capaz de disparar a la meta contraria ni una vez.

presencia
Empezó la segunda parte con un decorado similar al de la primera y, tras un disparo desviado desde fuera del área de Xavi Carmona, el cuadro verde empezó a estirarse en busca del gol que le pusiese más de cara la primera eliminatoria. Fueron unos minutos en los que el cuadro verde pareció sentirse más cómodo sobre el terreno de juego en un partido que parecía estar cerca de romperse. Así, un disparo desde fuera del área de Borja Domínguez y otros dos de Héber Pena –uno desde una posición lejana y otro casi sin ángulo– demostró que la escuadra de la ciudad naval quería apurar sus opciones a ganar.
En el Cádiz, la aparición en el juego de Dani Güiza –que había empezado de suplente– le dio al cuado gaditano una presencia en ataque que apenas había tenido hasta entonces. Los desmarques del delantero se convirtieron, de hecho, en una de las más importantes formas que tuvo el rival de crear peligro. Sin embargo, entre que los envíos que le realizaron no fueron excesivamente precisos o que el ariete no estuvo especialmente preciso a la hora de resolverlos, el cuadro verde se salvó de cualquier tipo de apuros.
El cansancio físico hizo mella en los dos equipos en el tramo final del choque en el que, por ejemplo, el Racing echó en falta el tener más profundidad de banquillo. De todas maneras, todos los intentos del Cádiz se resumieron en centros al área que no encontraron rematador. Así terminó el partido –el capitán Pablo Rey dispuso de la última del encuentro con un lanzamiento desde fuera del área que el cancerbero Alberto paró sin problemas–, dejando todo por resolver para el partido de vuelta de la serie.

A Malata dictará sentencia