Javier Gómez Noya sella un doblete histórico en Canadá

Diario de Ferrol-2014-09-08-021-51274736
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redacción
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Javier Gómez Noya no tiene límites y su futuro en el triatlón, atendiendo a lo conseguido ayer, tampoco. En la final del Mundial Ironman 70.3 de Canadá, el ferrolano ofreció otra lección de capacidad de sacrificio y lucha para sellar, en solo siete días, una auténtica hazaña deportiva, la consecución de sendos títulos “planetarios” en dos competiciones muy diferentes. Así, si el pasado fin de semana le correspondía levantar el trofeo de las Series Mundiales –que se componen de carreras puntuables en las distancias “sprint” y olímpica–, ayer le tocó el turno al título mundial del llamado 70.3, es decir, la cifra que marca la mitad exacta de un Ironman. Y lo ha hecho después de solo siete días de la cita de Edmonton, sin preparación específica para este tipo de prueba –que es completamente distinta a las que ha venido haciendo toda la campaña– y con solo un precedente en la temporada, la carrera del pasado febrero que le habilitaba para tomar parte en esta final.
Pero no ha sido sin sufrimiento, como habitualmente ocurre con los grandes logros. El pelotón masculino tomaba la salida en el lago de Mont Tremblant a las ocho de la mañana –hora local– para una natación que Gómez Noya salvó con relativa comodidad. Salió en primer lugar del agua –seguido ya por el alemán Frodeno– y alcanzó la transición para prepararse para un tramo de ciclismo –90 kilómetros con muchos repechos– en el que nadie podía “ir a rueda”. Aunque gallego y germano habían cobrado cierta ventaja, los especialistas fueron, poco a poco, dándoles alcance y poniendo más presión en un Gómez Noya cuyo punto fuerte no es el ciclismo. El grupo aumentaba en número y, a medida que se acercaba el final del trazado y la siguiente transición, los favoritos comenzaron a “mover ficha”.
Fue el alemán Jan Frodeno el que lo hizo con mayor convicción y consiguió despegar a buena parte de este pelotón de cabeza buscando, sobre todo, romper el ritmo de Gómez Noya y adquirir una renta con la que poder jugar en la parte final de la prueba, el atletismo. No le dejaba irse en solitario el americano Collins, que sacaba fuerzas de donde podía para seguir buscando un puesto en el podium.
En este momento, Gómez Noya había perdido la estela de los primeros, pero no daba muestras de tensión, esperando el momento de “echarse al suelo” para un medio maratón –21 kilómetros–  que debía decidir el título.  Y llegó, con Frodeno liderando un pequeño grupo que sacaba al ferrolano medio minuto cuando empezó la carrera a pie. Pero no fue suficiente. De hecho, al campeón olímpico de 2008 esos segundos solo le llevaron hasta el primer 5.000, cuando Gómez Noya terminó de darle caza tras una remontada espectacular en la que dejó atrás a todos los demás aspirantes.
Pero el campeón que defendía el título y el triatleta que se lo iba a arrebatar no estuvieron mucho tiempo juntos. El ferrolano atacó en torno al kilómetro siete, sabedor de su potencial como fondista y de que el alemán sería mucho más peligroso en un final ajustado. Comenzó a poner distancia, pero esta se estancó en torno a los 30 segundos cuando el germano realizó su último “hurra” e intentó recortar diferencias. Los kilómetros iban pasando y la distancia se redujo ligeramente, pero ya no había vuelta atrás y Gómez Noya entraba, levantando los brazos, en la historia del triatlón. 

Javier Gómez Noya sella un doblete histórico en Canadá