La subasta del “Príncipe de Asturias” podría celebrarse este mismo verano

el portaaviones fue construido en los años 80 en la antigua bazán navantia
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Si no hay imprevistos, el portaaviones “Príncipe de Asturias” iniciará el próximo día 31 su última navegación. Lo hará, como ya se sabe, desde Rota, donde ha tenido su base desde su puesta en servicio, en el año 1988, hasta la ría de Ferrol, donde completará su fase de desactivación y baja de la lista de buques oficiales de la Armada.

La Marina hizo pública ayer la hoja de ruta de este proceso cuyas líneas maestras fueron expuestas el pasado mes de noviembre por el almirante jefe del Estado Mayor de la Armada –Ajema– en su primera visita a Ferrol desde su nombramiento.

Así, el portaaviones zarpará de la base andaluza con gran parte del trabajo hecho. Desde la primavera pasada, el buque se encuentra en una fase previa de inmovilización, con la asignación mínima de recursos. En este tiempo se elaboró un listado de sistemas, equipos y materiales y se desembarcaron los repuestos y los pertrechos que no eran indispensables para mantener la seguridad del buque y para realizar el tránsito hacia Ferrol, desde la munición y parte del combustible hasta los bienes patrimoniales, los recursos del arma aérea y las embarcaciones menores.

Los preparativos para el último viaje del que durante casi 25 años ha sido el buque insignia de la Armada también incluyen el adelgazamiento de la dotación, que pasará de los 600 que, de media, ha tenido en este tiempo –esta cifra se llegó a incrementar en un tercio durante el desarrollo de diversas operaciones que requerían el embarque de la unidad aérea y el Estado Mayor–, a los 220 –nómina similar a la de una fragata de la clase “Álvaro de Bazán”– que realizarán la última navegación a las órdenes del su comandante, el capitán de navío ferrolano Alfredo Rodríguez Fariñas.

Como ya explicó el Ajema en su primera visita a Ferrol, la Armada apostó por completar la baja del “Príncipe de Asturias” en el Arsenal del norte por considerarlo el “lugar idóneo” para el desarme, por diversos motivos. Entre estos se encuentran la disponibilidad del muelle, su capacidad para finalizar la desmilitarización del buque antes de su subasta pública y las ventajas que ofrece para reducir los costes de la operación, que podrían elevarse más de haberse optado por otro destino.

Aquí en Ferrol se desarrollará la fase de desarme y valoración, periodo de cerca de cinco meses en el que cesa definitivamente la actividad operativa del buque y, ya con una dotación prácticamente simbólica –entre 10 y 15 personas a partir de marzo– se procede a la clasificación de sistemas, equipos y materiales y documentación técnica en “útiles” o “inútiles” antes de su distribución. Los primeros se desmilitarizarán o, en su defecto, se desmontarán y retornarán a la cadena logística

Por último, en julio, tras finalizar la etapa de reparto de los diferentes bienes, se pasará a la última fase, en la que se valorarán los bienes patrimoniales que queden para su enajenación o desafectación a través de una subasta que, como anunció el Ajema, será, como todas las de la Armada, pública.

La subasta del “Príncipe de Asturias” podría celebrarse este mismo verano