La periodista liberada en Colombia denuncia la “estupidez” de su secuestro

Spanish journalist Salud Hernandez (C) poses with priest Ramon Torrado and government official Marta Bustamante in Norte de Santander May 27, 2016. Courtesy of Colombia's Public Defender's Office/Handout via ReutersATTENTION EDITORS - THIS IMAGE WAS PROV
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La mediación de la Iglesia Católica ha sido fundamental en la liberación, este viernes, de la periodista española Salud Hernández-Mora, y de los dos reporteros de la emisora colombiana RCN que permanecieron varios días en manos del Ejército de Liberación Nacional (ELN).

La guerrilla liberó en primer lugar a la reportera de “El Tiempo de Colombia” y colaboradora del diario “El Mundo”, que fue entregada a representantes de la Iglesia Católica cerca de Teorama y San Calixto, cerca de la frontera con Venezuela.

“El secuestro es la cosa más estúpida y absurda que hay, no le veo justificación”, dijo Hernández-Mora en una conferencia de prensa en la ciudad de Ocaña, horas después de su liberación. “Yo rechazo cualquier tipo de secuestro, no hay justificación jamás para un secuestro, es un delito que se debería erradicar de la faz de la tierra”, agregó.

Horas después se anunciaba la liberación de Diego D’Pablos y Carlos Melo, quienes fueron entregados también a una comisión de la Iglesia Católica entre las poblaciones de El Tarra y Hacarí, Norte de Santander, según relató Caracol Radio.

Los reporteros de la emisora colombiana permanecían retenidos desde el pasado lunes, cuando desaparecieron en el momento en que cubrían la desaparición de la periodista española, que fue vista por última vez el sábado 21 cuando realizaba un trabajo periodístico en Norte de Santander. El obispo de la localidad colombiana de Ocaña, Gabriel Ángel Villa, explicó que el proceso de liberación se realizó con ayuda de “la Defensoría del Pueblo a través de la Iglesia, que fue lo que ellos (ELN) pidieron como garantía”.

Por su parte el ELN afirmó que tenía a la columnista para “neutralizar la infiltración enemiga en la zona”. “Aclaramos que la retención de la periodista solo obedece a acciones rutinarias para neutralizar la infiltración enemiga en la zona”, dijo en un comunicado entregado a los periodistas por la propia Hernández- Mora, quien sin embargo precisó que no quiere prestarse “a ese show de ser portavoz de unos bandoleros”. En sus primeras declaraciones tras ser liberada, Hernández- Mora afirmó que “la gente” pensará de ella que es una “imprudente y una idiota”, tal y como relató a la emisora colombiana Caracol Radio tras cinco días desaparecida.

“La gente pensará que soy una imprudente y una idiota. Y seguramente tienen razón, soy una imprudente y una idiota”, añadió, antes de explicar que fue al despedirse de un amigo cuando apareció una motocicleta y la persona que conducía le dijo: “Súbase”.

“No había nadie en la calle, así que me subí”, explicó. Desde el inicio, tras retirarle el teléfono móvil y sus equipos, varias personas la trasladaron de un lugar a otro, siempre en zona selvática, y le advirtieron de que no debía salir de la zona porque “la estaban vigilando”.

control

La periodista afirmó que si bien no le gustaría “estigmatizar” al pueblo de la zona en la que estuvo retenida, es importante el control que tienen las guerrillas. “Hay una estación de Policía que no sirve para nada, y no porque los agentes no sirvan, sino porque no pueden hacer nada: asoman la nariz y se la cortan porque hay francotiradores”, relató. “Su única misión es llegar a casa vivos”, continuó. Siguiendo con la historia, la reportera explicó que una vez le dijeron que le devolvían sus pertenencias y que se podía ir, comenzó otro trayecto, cambiando de moto en el camino, hacia Filogringo, desde donde iba a tomar un autobús para regresar al lugar de donde la habían llevado, Tibú.

No obstante, explicó que, dado que uno de los guerrilleros le había indicado que buscaría a un comandante para que hablara con ella, no se iba a ir hasta conseguirlo. “Yo seguía insistiendo en que quería hacer mi trabajo, quería hablar con un comandante para hacer la entrevista”, relató. Tras dos horas de espera, el comandante no apareció y Hernández-Mora se vio obligada a dormir en la localidad.

“Entonces llega el comandante, me coge el equipaje y el equipo y me dice ‘Aquí va a pasar usted unos días’”, explicó. En ese momento es cuando la periodista comienza a enfadarse. “Me quedé con dos guerrilleros y les dije ‘Soy idiota, no sé por qué me fío de ustedes’. Cada noche me cambiaban de un sitio a otro, todo el tiempo en zona rural, selvática, o en claros de la selva o en casas abandonadas”, afirmó.

Mientras los guerrilleros le decían que “esto no va a ser largo”, la periodista les explicaba que era “una estupidez” lo que estaban haciendo. “Pero ellos decían que estaban en territorio de guerra, que era una zona complicada”, añadió. Agregó que no se enteró de que la estaban buscando hasta que un día escuchó la emisora del Ejército. “Empezamos a escuchar ‘Quien tenga información de Salud Hernández-Mora’, y lo decían varias veces”, indicó.

La periodista liberada en Colombia denuncia la “estupidez” de su secuestro