Patriarcas de Ferrol quieren impedir que se impute a un hijo del Moracho

gitanos Juzgado
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Tres meses después del crimen de Serantes que acabó con la vida de Jesús  Riveiro durante una pelea en un restaurante, la tensión entre las dos familias de etnia gitana involucradas sigue presente.
Con el autor confeso del crimen –el Moracho– en la cárcel de A Lama, la cuestión se centra ahora en determinar quién le proporcionó el arma homicida, un cuchillo, durante la trifulca. Aunque en un primer momento la acusación apuntó a la esposa del asesino y posteriormente a un nieto de este, ahora insisten en señalar a un hijo del Moracho como colaborador necesario.
Los clanes de Ferrol consideran injusta esta acusación y defienden la inocencia de este hombre. “El muchacho estaba allí, pero no tuvo nada que ver”, declaró ayer a este diario uno de los patriarcas de Ferrol.
Para intentar solventar esta situación y evitar males mayores los patriarcas ferrolanos y los de A Coruña pretenden reunirse próximamente para visulizar el video del circuito interno del restaurante, en el que se aprecia con claridad el momento del crimen y que ha servido como prueba durante el juicio. De esta forma, explicó ayer el abogado del Moracho, se pretende convencer a la otra parte de que el hijo del acusado no le entregó el arma a su padre. De lo contrario, advierte, según sus propias leyes, el hombre podría tener que abandonar el área de Ferrol o, en el peor de los casos, podría correr peligro su vida. 
Los ancianos de Ferrol confían en que los coruñeses entren en razón y logren evitar un conflicto de clanes, cuyos miembros son familiares en muchos casos.

Patriarcas de Ferrol quieren impedir que se impute a un hijo del Moracho