El castillo de Moeche bate su récord de visitas hasta superar las 4.000

castillo de Naraío recepción de las obras por parte del Concello
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Las visitas al castillo de Moeche aumentaron en 2019 un 6% con respecto al año anterior, hasta situarse en las 4.154, un dato que confirma el creciente interés por esta fortaleza levantada en el siglo XIV y que la historiografía sitúa como uno de los escenarios principales de las revueltas irmandiñas. 

Además de la comarca y del resto de Galicia, los visitantes proceden también de los territorios limítrofes de León, Asturias y O Bierzo y del norte cantábrico, si bien hay otras procedencias, como Gran Canaria, Valencia y Mallorca, e incluso de Francia, México, Dinamarca, Alemania, Australia, Bielorrusia, Estados Unidos o Brasil, según consta en el balance anual. 

Desde el 1 de enero, la fortificación, que abre diez meses al año, está cerrada al público y su reapertura está prevista para el 15 de marzo, coincidiendo con la celebración de la quinta edición de la Feira do Queixo. 

Según señala la alcaldesa del municipio, Beatriz Bascoy, a lo largo de estas semanas se han ejecutado labores de limpieza y mantenimiento del conjunto, que, además, está esperando la visita de los técnicos de la Dirección Xeral de Patrimonio de la Xunta “co fin de avaliar algunhas  actuacións de carácter urxente nas salas da fortaleza”.

Estos trabajos llegarían tras una de las intervenciones que el gobierno local considera más relevantes de los últimos años, como es la apertura de la escalera de caracol, “unha xoia da cantaría feita en granito”, explica Bascoy, “que, porén, levaba pechada máis dunha década por razóns de seguridade”. Para la regidora, este elemento “é un dos tesouros arquitectónicos do castelo de Moeche, con 39 chanzos para 10,40 metros de percorrido en espiral que salvan unha altura de 9,8 metros”.

J. Antonio Alonso | “Los fondos de la Casa de Alba pueden aportar novedades”

El arquitecto José Antonio Alonso ha sido el responsable técnico del proyecto de conservación y accesibilidad del castillo de Narahío, una fortaleza que conoce bien desde que en el año 2000 la Dirección Xeral de Patrimonio le encomendase la dirección de una primera intervención. 

¿Qué destacaría de esta intervención? 

Llevo vinculado a este proyecto muchos años y esta, que es la tercera intervención, ha sido la más significativa en cuanto a la puesta en valor del castillo. Así como las anteriores actuaciones consistieron básicamente en descubrirlo y hasta grafiarlo, pues no había ni planos ni fotos, esta es la primera actuación que se hace para que el público tenga acceso, que lo conozca –elementos como la barbacana, el adarve o el aljibe– y pueda disfrutar de él. Lo que agradecen los vecinos de San Sadurniño y del conjunto de la comarca es poder subir a la torre del homenaje, pues creo que había ganas de hacerlo. 

Aunque es la tercera intervención, ¿sigue descubriendo aspectos nuevos? 

Sí, claro, muchos. Confirmamos muchas de las sospechas que teníamos sobre el espacio habitacional, cómo era la cubierta, la zona de la poterna... En las últimas excavaciones, realizadas por el arqueólogo Francisco Alonso, hemos encontrado pistas sobre nuevas construcciones que intuíamos que existían y que ahora se ratifican, y, además, nos están dando pautas también para futuras intervenciones. Estos trabajos han sido muy interesantes. Tengo que reconocer que no estaban concebidos en esa dirección, sino con la de las fases anteriores, es decir, de seguir descubriéndolo, pero desde el Concello tuvieron la feliz idea de compaginar el seguir conociendo el castillo y, al tiempo, abrirlo al público para que la gente vea todo lo que llevamos hecho. 

La construcción está datada oficialmente en el siglo XIV, pero hay quien no la considera definitiva. ¿Cree que es anterior? 

Es complicado porque eso es un trabajo de historiadores y arqueólogos. La datación de un castillo, de un monumento o de un Bien de Interés Cultural lleva varios caminos; uno, los datos históricos de referencia, la documentación escrita; otra, lo que vayan desvelando las prospecciones arqueológicas. Una pieza de este tipo ha sido modificada a lo largo de los años. Gonzalo Piñeiro fue el primer propietario, la primera referencia que hay es de una boda de unos señores en San Narahío en el siglo XII. Anterior a esa centuria va a ser difícil que aparezca algo, pero no imposible, sobre todo por el estrato en el que está levantado. A lo mejor en otro estrato o yacimiento se podrían buscar capas y sedimentos, pero en esta peña rocosa donde está construido los sedimentos son muy difíciles de encontrar. Hay un mundo por descubrir con respecto a esto todavía, que son los fondos de la Casa de Alba, la propietaria del castillo y que, creo, aún nadie ha estudiado porque no son accesibles. A lo mejor ahí podría haber alguna documentación, no de ellos, porque lo heredaron, pero sí de los anteriores propietarios.

El castillo de Moeche bate su récord de visitas hasta superar las 4.000