Un submundo de seres fantásticos y máscaras que dan miedo puebla la ronda de Nelle

|

Lleva un año abierta. En la ronda de Nelle, 134, Okami le abre la puerta a la ciudad para que la ciudad entre y respire del estilo surrealista de Santiago Lloveres, que tratará no solo de expandir su impronta por los hogares de los coruñeses en forma de máscaras o ilustraciones, sino también de enseñar a afilar el talento que cada uno lleva dentro en talleres. 

Para ello, busca artistas con ganas de enseñar materias como modelado o dibujo para que el local no sea solo un punto de observación. También de sentarse a crear. Cuenta Santiago que lo se puede ver dentro son esculturas e ilustraciones bajo un telón de fondo que él mismo construyó con las manos. Se trata de un mural poblado por figuras fantásticas alrededor de un árbol. 


Le llevó tres meses hacerlo para que el resultado fuese una especie de gancho, que atrajese al público. También fue un reto porque “hacía tiempo que no pintaba”. Así que Lloveres transformó el paisaje de una anterior agencia de viajes en una galería de paredes negras y seres singulares. De muebles bailando en sintonía con las obras. 

¿Por qué Okami? Porque “Okami” es lobo en japonés, un animal, explica, que está muy presente en la literatura fantástica que tanto  le gusta. Y en el cine. 


Y es que su forma de hacer bebe de grandes como Tim Burton o Guillermo del Toro, de los que, sin querer, coge retales a la hora de de modelar la pasta y convertirla en monstruos: “Mis máscaras son de estilos diferentes, pero tienen un hilo común. Dan miedo”. 


Para ello, acude a la pasta con una base de alambre y “ahora trabajo con termoplástico, un material nuevo”. Todos sus personajes son inventados. También la técnica porque aunque es licenciado en Bellas Artes, la investigación es parte del proceso. Santiago se interesa por ir evolucionando el cómo de una forma autodidacta. 


Para saludar a sus criaturas, solo hay que traspasar el umbral de la puerta en ronda de Nelle o acudir al Club Financiero a partir del 24 de mayo, donde el madrileño afincado en la ciudad desde hace siete años prepara una exposición. 

Desde los 50 euros, el visitante se puede hacer con piezas del autor. De ahí hasta las grandes como el maniquí de 1,90 metros de altura que recubrió con su arte. Hoy está en Espazo Coruña, quizás, dice, “la más llamativa”.

Un submundo de seres fantásticos y máscaras que dan miedo puebla la ronda de Nelle