Punto final a una etapa para enmarcar

Un jugador del Somozas toca la pelota con la cabeza ante un rival | jorge meis
|

La de ayer frente el filial del Valladolid no fue la despedida de Segunda B soñada para el Somozas. La derrota sufrida fue la última de una dura temporada en la que al cuadro verdiblanco, al margen de su escasa capacidad, se le sumó la falta de suerte en ocasiones puntuales. Pero lo que nadie le quitará a la escuadra de Ferrolterra son las tres temporadas que ha vivido en una categoría casi profesional, en la que ha competido ante formaciones representantes de localidades que multiplican en mucho los habitantes que tiene un municipio de poco más de mil.

Casi no se habían colocado los equipos sobre el terreno de juego cuando la primera llegada del Valladolid B se tradujo en un penalti que ni unos ni otros se explicaron y que, una vez transformado, significó la ventaja de un cuadro pucelano que empezó a jugar con más tranquilidad. En el bando contrario, el tanto –y también el paso de los minutos– hizo que el Somozas “despertase” del estado de letargo en el que había empezado el partido, aunque no fue capaz de convertir esta mejoría en opciones más o menos claras para marcar.
Un segundo gol del filial del Valladolid le complicó incluso más las cosas al cuadro verdiblanco, que no estuvo demasiado acertado durante la primera parte. Así, entre la falta de intención de sus intentos en ataque y la endeblez que mostró a la hora de defender, el Valladolid B tuvo el encuentro relativamente controlado, así como el marcador a su favor.

Recuperación
No empezó mucho mejor la segunda mitad, con un mano a mano de Miguel que el portero Molina salvó “in extremis”. Sin embargo, a partir de ahí, el Somozas sí dio una mejor medida de sus posibilidades. Hasta estuvo a punto de reducir distancias con un disparo a la media vuelta que, sin embargo, no se coló en la portería contraria tan solo por centímetros.

Fue de lo poco destacado de una segunda parte que discurrió sin más sobresaltos hasta que, llegando al final, Miguel Mari remachó la victoria visitante al rematar una jugada de ataque de su rival. Así terminó el partido y, de paso, una etapa que pasará a la historia del Somozas.

Punto final a una etapa para enmarcar