El Racing estrena su cuenta

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juan quijano
ferrol

La primera victoria de la temporada demuestra que el Racing sí tiene el nivel que requiere la Segunda B. No es que el equipo ferrolano rayase a un nivel superior al que había mostrado frente al Tropezón en el estreno liguero o al exhibido la semana pasada ante la Unión Deportiva Logroñés. La diferencia es que esta vez sí supo competir y hacer frente a las adversidades. Por eso esta vez el cuadro verde, tras encajar el primer tanto del partido, se rehízo en la segunda mitad y demostró que está llamado para conseguir cosas importantes este año.
El Ourense, más adaptado al deplorable estado en el que está el campo de O Couto, sabía que un mal control, un despeje defectuoso o una imprecisión en zona peligrosa eran sinónimo de peligro. Es lo que el equipo ourensano intentó encontrar con su presión a la salida de balón del rival que, además, en los primeros minutos pareció no ser demasiado consciente del peligro que corría por intentar combinar. De todas formas, el cuadro verde se adaptó enseguida a lo que requería el choque y por eso el encuentro se volvió mucho más igualado a medida que pasaba el tiempo.
Ni Ourense ni Racing, de hecho, fueron capaces de controlar el partido. En realidad, el que mandó en el desarrollo del juego fue el campo, ya que su deficiente estado condicionó la manera de actuar de unos y otros. De este  modo, las ocasiones para marcar escasearon, aunque fue la escuadra local la que dispuso de la más clara, una opción que pudo haber cambiado el desarrollo del choque de no ser por la excepcional parada de Camacho, que desvió a córner el remate a bocajarro de Óscar Martínez desde el borde del área pequeña visitante.
No había demasiados visos de cambio, con un Racing que en la primera parte solo se acercó de manera tímida a la portería rival –casi siempre mediante las acciones de Vela–, así que el encuentro parecía destinado a presentarse al descanso con el empate inicial. Sin embargo, el Ourense encontró petróleo en una internada de Íker Alegre por la banda izquierda, cuyo centro fue cortado con la mano por Víctor Vázquez con la mano. El mismo jugador anotó el correspondiente penalti y mandó a los suyos en ventaja en el marcador.

CAMBIO
Ya fuese porque el Racing se mostró más ambicioso por el resultado negativo o porque el Ourense trató de encontrar en los contraataques la manera de generar peligro sobre la portería rival, lo cierto es que el partido se abrió en la segunda parte. Fue un duelo mucho más vivo que el que se había vivido hasta ahí, como demostró el cuadro verde nada más empezar la acción con un remate de Manu Barreiro al larguero que Marcos Álvarez no acertó a remachar en el rechace posterior.
El cambio de cara mostrado en la segunda parte por el Racing encontró su fruto en cinco minutos. Primero, en una acción calcada a la que había supuesto el tanto del Ourense. En esta ocasión se generó a partir de la banda derecha del ataque racinguista, por la que Marcos Álvarez se coló para servir un centro que fue cortado con la mano por Pinillos. El penalti lo transformó Manu Barreiro con tranquilidad y así el encuentro recuperaba las tablas en el marcador. Pero es que solo dos minutos después, el cuadro verde consiguió un premio mayor cuando el futbolista ortegano –revulsivo en la segunda parte– provocó el fallo del rival con su presión para recuperar la pelota, enfilar la portería rival y pasar atrás para que Dani Rodríguez, a placer, remachase.
En ventaja en el marcador, el Racing se esmeró en parapetarse en su parcela defensiva y evitar los intentos de la escuadra rival. Y a fe que lo consiguió, porque el Ourense apenas fue capaz de encontrar caminos a partir de los cuales complicarle la vida al Racing. Así, el tiempo fue pasando y, con un Ourense en inferioridad numérica debido al golpe sufrido por Moisés cuando su escuadra ya había realizado los tres cambios, el cuadro verde fue ganando en tranquilidad hasta acabar logrando su primera victoria de la temporada. Es lo que le faltaba al equipo ferrolano, cuyo nivel de juego siguió siendo parecido al de ocasiones anteriores, pero que esta vez encontró la capacidad resolutiva que no había tenido hasta la tarde de ayer.  n

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