El Puerto rebaja el objetivo de tráficos por los efectos de la crisis energética

Puerto exterior carbón
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El impacto de la parálisis que afecta a la producción de energía en la central térmica de Endesa en As Pontes y, en menor medida, a las instalaciones de Alcoa en San Cibrao, se reflejará en el balance de tráficos de la Autoridad Portuaria de Ferrol-San Cibrao. Era unha consecuencia lógica, aunque no fue hasta ayer cuando el consejo de administración del organismo que preside José Manuel Vilariño confirmó esas expectativas.

La reunión abordó una actualización del plan de empresa, explican fuentes del Puerto, “ante las consecuencias de la creciente aceleración del proceso de transición energética”, con lo que las previsiones de cara al cierre del presente ejercicio se sitúan en unos 11 millones de toneladas, casi tres menos –13,7 millones– que con los que se cerró el año pasado. Ese “ejercicio de responsabilidad”, en palabras del organismo, que ha desembocado en la corrección del plan de empresa afecta también al 2020. Entonces, el movimiento de toneladas en los muelles locales se situará entre los diez y los once millones. 

La Autoridad Portuaria explica que Europa atraviesa un “fuerte” proceso de transición energética que, “por condiciones de mercado y regulatorias afecta gravemente a la generación de energía con carbón” en el Estado español, donde, añade, “las industrias electrointensivas –que incluyen también a Alcoa en A Mariña lucense– también están sufriendo problemas de competitividad”. 

Estas circunstancias condicionan absolutamente la actividad en las dársenas de Ferrol y San Cibrao, muy ligadas al sector energético. 

Las cifras históricas del Puerto así lo confirman. El año pasado, por ejemplo, de los más de 13,7 millones de Tm. movidas, 10,7 millones las aportaron los graneles sólidos, es decir, casi el 78,5% del total. Y aunque en la última década el peso de este tipo de mercancía no alcanzó esa proporción, nunca, salvo 2010 –un 69,5%–, ha supuesto menos del 70%. 

La corrección del plan de empresa retrotrae al Puerto a niveles de una década atrás –en 2010 se movieron 10,7 millones de toneladas–, cuando el sector energético, concretamente el conflicto sobre las primas al carbón extraído en minas españolas, también sufría una fuerte convulsión. 

Además de informar sobre este nuevo escenario, el presidente del Puerto, José Manuel Vilariño, expuso su posición sobre la transición energética que está en marcha, asegurando que aboga por un proceso “ordenado, justo y no lesivo para los intereses de la comunidad portuaria ni para los del área de influencia” del organismo que preside, así como por “favorecer la actividad de las industrias electrointensivas”, entre las que se encuentran Alcoa y Megasa. 

Diversificar 
Las mudanzas en el sector energético, de las que se lleva hablando desde hace años y en las que la Unión Europea ha hecho especial hincapié a través de un conjunto de directivas, no han cogido por sorpresa a los rectores del Puerto. Conscientes de la dependencia de los graneles sólidos, llevan tiempo apostando por desarrollar una política de diversificación. 

Es en este marco en el que se inscribe la inauguración, el año pasado, de la primera línea regular de contenedores del puerto exterior de Caneliñas o el apoyo a proyectos como la creación del gran “hub” de gas natural licuado del noroeste ibérico. 

Paralelamente, y con el objetivo de mejorar la conectividad y la competitividad de sus instalaciones, está en marcha la ejecución del acceso ferroviario a la dársena exterior, una infraestructura que será determinante para captar nuevos tráficos y optimizar la eficiencia de los ya existentes.

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