El comité de Albada busca medidas de presión tras el fracaso del diálogo

el comité de empresa de albada, momentos antes de entrar a la sala de negociaciones javier alborés
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Si a la tercera no fue la vencida, no había motivos para pensar que lo sería a la octava y, en efecto: los representantes de Albada y su comité de empresa se levantaron de la mesa de negociaciones sin acuerdo. Tras dos horas discutiendo propuestas y un receso para reflexionar sobre lo dicho, el resultado fue el mismo de siempre: ambas partes se acusan de inmovilismo en sus posturas, lo que alarga la huelga, que ya dura cinco semanas, hasta un horizonte aún por definir. El presidente del comité de empresa, Xosé Luis Vilariño, afirmó que ya están cansados de que la empresa les presente la misma propuesta una y otra vez y aseguran que estudiarán “medidas de presión” para tratar de desbloquear el conflicto laboral.
Por su parte, la empresa asegura que ha hecho todo lo posible para acercar posturas. Pero aunque las dos partes se han mostrado de acuerdo en una reducción de salarios y en que vuelvan ocho de los once trabajadores despedidos (los que perdieron su empleo solo por el descenso en la carga de trabajo), no coinciden en cómo hacerlo. La empresa propone sustituir la paga de beneficios por la de productividad, lo que permitirá paliar la reducción de salario, y readmitir a los despedidos “ajustando” el sueldo del resto de la plantilla, a lo que ésta se ha negado en redondo.
En cuanto a las nuevas medidas de presión, su naturaleza exacta todavía está por definir. A lo largo de la huelga, los trabajadores han llevado a cabo iniciativas como una recogida de firmas entre la ciudadanía para pedir que se retire el reciclaje de basuras de las tasas municipales mientras dure la huelga puesto que, según ellos, no se está reciclando. Y siempre se han desvinculado de los sucesos vandálicos que han salpicado la huelga, como la quema de contenedores, los ataques a camiones de recogida de basura o, el incendio de una nave entera en Nostián.

pérdidas del 50%
Pero por lo menos en la madrugada de ayer, no hubo ningún incidente digno de mención, y todavía no está claro durante cuánto tiempo puede mantenerse la huelga o cuánto podrán aguantar los trabajadores. Albada asegura que ahora mismo solo está reciclando la basura que produce A Coruña, mientras que la del resto de los municipios del área metropolitana va directamente a la planta de reciclaje e Sogama. Es entorno a un 40% de la producción total, lo que supone una perdida diaria de casi un 50% de la producción.
Pero también los empleados tienen pérdidas que asumir, puesto que solo el 40% se encuentra en servicios mínimos. “En algunos casos, apenas han recibido dinero en sus nóminas –reconocen fuentes de la empresa– por eso hoy han venido casi todos a trabajar”. Por su parte, Vilariño asegura que los trabajadores están aguantando bien, gracias a iniciativas como una caja de resistencia, y que sabían que la huelga sería larga.

El comité de Albada busca medidas de presión tras el fracaso del diálogo