Los pisos intergeneracionales se encuentran en lamentable estado

Desperfectos en el edificio intergeneracional de Caranza
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Las viviendas intergeneracionales de la zona de Telleiras se entregaron a sus inquilinos hace dos años aunque su proceso de construcción se remonta al año 2007. Entonces, este edificio se publicitaba por la Xunta como el primero intergeneracional de toda Galicia y ejemplo de forma de vida, combinando la residencia de mayores y jóvenes en un inmueble.
Al largo proceso de adjudicación siguió por fin la entrega de llaves hace solo dos años, con 33 de los 43 pisos ocupados.
Hoy la situación es muy diferente y sus residentes luchan por conseguir que el Instituto Galego da Vivenda e Solo –IGVS– haga caso a sus demandas de mejora de los pisos que, pese a su poca vida, tiene numerosos problemas de inundaciones.
El inmueble, que cuenta con un centro de día en sus bajos, está situado en la calle Fonte da Greza –frente a la Escuela Antonio de Escaño– y sus inquilinos, personas situadas en la treintena o mayores de 60 años, denuncian un gran número de deficiencias que van desde el portal a cada una de las viviendas particulares.
Así, hablan de que llueve en el portal, en los cuartos de baño, el agua se filtra por las paredes y ya se han caído planchas de las fachadas. Lo mismo sucede con ventanas que se han venido abajo, cayendo afortunadamente en el interior de las viviendas.
Los daños que el agua ha provocado en las cocinas han llevado también a la caída de alacenas y muchos pisos se han quedado vacíos ante lo que los inquilinos consideran “inhabitables”.
Según explican los vecinos, se han comunicado con la Xunta y con los técnicos pero no ha venido nadie en los dos años que llevan denunciando la situación desde la entrega de llaves.
La Xunta construyó en el barrio de Esteiro 43 viviendas piloto, que integraban el primer edificio intergeneracional. Los pisos tienen superficies que oscilan entre los 40 y los 57 metros cuadrados útiles. Del total de los construidos, 25 tienen un solo dormitorio, mientras que los 18 restantes disponen de dos y se adaptaron seis –tres de cada modelo– a personas con problemas de movilidad reducida. 
Todas las viviendas disponen de cocina, sala de estar-comedor, tendedero, baños, una plaza de garaje y una zona de trastero.
Pese al estado en el que los vecinos denuncian que se encuentran actualmente, la Xunta anunció que los pisos se realizaron con materiales y atendiendo a soluciones constructivas de primera calidad, como tarima flotante de madera para contribuir a un mejor confort térmico, cierre de paneles con aislamiento y carpintería exterior con rotura de puente térmico.
Los vecinos creen, sin embargo, que los defectos “son de base” y esperan que atiendan a sus peticiones para subsanarlos y poder vivir en ellos.

Los pisos intergeneracionales se encuentran en lamentable estado