Los colegios trasladan a las familias las novedades del nuevo y atípico curso

Imagen de una de las reuniones con las familias en el CEIP Cruceiro de Canido y dos detalles de cartelería y señalización | D.a.
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Protocolos, planes de contingencia, señalización de espacios, entradas escalonadas, desdobles de grupos.... Con muchas novedades, todas ellas derivadas de la adaptación a la actual situación sanitaria de la pandemia de la Covid-19, llega un nuevo curso escolar. A la incertidumbre de las familias sobre el desarrollo del mismo se suma el arduo trabajo al que durante todo el verano han tenido que hacer frente los equipos directivos de los centros educativos con el fin de garantizar un regreso seguro a las aulas.

Antes de la vuelta del alumnado, que en Infantil, Primaria y Educación Especial tendrá lugar, de forma gradual, entre el jueves y el viernes de esta misma semana, están siendo las madres, padres o tutores legales de los escolares los primeros en pisar de nuevo los recintos escolares con motivo de las reuniones informativas que se celebran estos días para dar cuenta de las medidas implementadas como consecuencia de la actual situación sanitaria.

Organización
Así, en lo que se refiere a la organización del alumnado en las aulas y siguiendo las instrucciones de la Xunta, en las mencionadas etapas educativas se mantendrán los grupos de convivencia estables (sin necesidad de aplicar limitaciones de distancia). Estos grupos no podrán interactuar con otros, lo que obliga a los centros a realizar entradas y salidas escalonadas y delimitar también espacios en las horas del recreo.

En el CEIP Cruceiro de Canido, por ejemplo, que tiene 395 alumnos, habrá 19 grupos, que es el número de aulas que habrá al desdoblarse la de 4º de Primaria, que superaba la cifra de 25 escolares. “Para este desdoble habilitamos el aula de Música”, comentaron ayer desde la dirección del centro. Las especialidades se impartirán ahora en el aula habitual del alumnado, espacios en los que se ha optado por por eliminar mobiliario para poder disponer de más espacio entre las mesas. También habrá que establecer turnos en el recreo, delimitando espacios para que los diferentes “grupos burbuja” no interactúen entre sí.

Es una situación muy complicada, reconocen desde algunos equipos directivos. Cada centro ha tenido que adaptar el protocolo de la Consellería de Educación a sus propias circunstancias y realidades.

En el CEIP de Pazos, en Serantes, el mayor problema en estos momentos no tiene que ver nin con el número de alumnos (son 65) ni con los espacios disponibles. La carencia actual está relacionada con la plantilla docente. De los siete profesores adscritos al centro más los cuatro itinerantes que le corresponden, solo cuatro profesionales están trabajando estos días en el colegio. “Tenemos varias bajas que no han sido cubiertas, a día de hoy (por ayer) no se nombraron sustitutos y tampoco sabemos con qué profesores compartidos vamos a contar”, lamentaban ayer desde la dirección del colegio. “Tampoco somos capaces de establecer una relación fluida con la Administración educativa para resolver la dudas que tenemos porque los teléfonos están colapsados y el inspector que tenemos está de baja. A estas alturas aún no sabemos con qué profesorado vamos a contar. Es todo muy complicado, un tormento”, añaden. Ayer, el centro acogió por la tarde las primeras reuniones informativas para las familias, que continuarán hoy.

Con más tranquilidad, aunque con mucho trabajo, se afronta este inicio de curso en el CEIP A Laxe de Valón (con 67 escolares matriculados), donde sí disponen ya de todo el profesorado (ocho docentes). “No tenemos problemas de espacio; tenemos aulas grandes y también mucho espacio por fuera”, explica la directora. “Pudimos hacer desdobles y en algunas aulas tendremos menos de diez niños. En el comedor tendremos dos espacios diferenciados”, comenta.

Señalización
Con las aulas llenas –casi todas llegan al máximo de 25 alumnos permitidos– comenzará el curso el CEIP de Ponzos, que estos días da los últimos retoques a las obras y al pintado de las instalaciones así como a la señalización que, desde el jueves, regulará la circulación y estancia de la comunidad educativa por las instalaciones, como las marcas para establecer las filas de acceso.

“Tivemos que facer un desdobre nunha aula na que tiñamos 26 alumnos e en outras houbo que quitar estanterías e outro mobiliario para separar as mesas o máximo posible”, explicó el responsable de un centro que ha optado por reuniones telemáticas con las familias en la mayor parte de los cursos, salvo para las que se incorporan este año por primera vez al centro.

La obligatoriedad de la mascarilla para el alumnado de Primaria –y la recomendación de su uso para los niños de Infantil, siempre que sea posible– es otra de las normas que este curso regirán en los centros educativos como consecuencia de la pandemia del coronavirus.

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