Juzgado por apropiarse de 66.000 euros de un cliente del banco que firmaba con el dedo

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En la Audiencia Provincial de A   Coruña quedó vista para sentencia el pasado martes la causa que se sigue contra un varón de iniciales A.P.F., exempleado del Banco Pastor, como presunto autor de un delito continuado de apropiación indebida o estafa en concurso con otro continuado de falsificación en documento mercantil.
El Ministerio Fiscal solicita para el acusado las penas de seis años de prisión y once meses de multa a razón de nueve euros diarios, así como a la obligación de hacer frente a una indemnización de 66.651,01 euros, con sus correspondientes intereses, en concepto de responsabilidad civil. De dicha cantidad responderá subsidiariamente el Banco Pastor.
En sus conclusiones, la Fiscalía hace constar que el acusado mantenía una relación de confianza con un cliente que tenía contratados con el citado banco una cuenta corriente y un fondo de inversiones. Se trataba de una persona con una limitación física que daba lugar a que firmase mediante su huella digital.
Supuestamente, entre el 17 de enero de 2002 y el 4 de julio de 2006, valiéndose de la facilidad que le permitía el hecho de ser cajero del banco, procedió a retirar 66.651,01 euros de la cuenta corriente del citado cliente, para lo que estampaba su propia huella digital en los cheques de ventanilla que presentaba para su cobro a nombre del afectado. Al parecer, incluso llegó a traspasar previamente a dicha cuenta corriente dinero procedente del fondo de inversiones.
Los cheques en cuestión eran por cantidades que oscilaban entre los 200 y los 2.000 euros, pero incluso hay uno de 2.500 euros.
La víctima falleció en junio de 2009 y tiene cuatro herederos.
Al parecer, los hechos fueron descubiertos por la gestoría encargada de la declaración de la renta del afectado, que se sorprendió del importante número de participaciones vendidas del fondo y las consiguientes retiradas de la cuenta corriente, por lo que informó al titular de lo que estaba ocurriendo.

Juzgado por apropiarse de 66.000 euros de un cliente del banco que firmaba con el dedo