Dignidad presta ayuda a más de 650 familias con sus programas de emergencia social

en canido y a magdalena existen dos tiendas de la asociación dignidad jorge meis
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Si a alguien ha dado trabajo la crisis económica es a las ONGs. Su labor se ha visto multiplicada en los últimos años y sin ella muchas familias se quedarían sin atención.

La asociación Dignidad es un ejemplo de esto y su programa de emergencia social, que atiende a 653 familias –la mayoría de Ferrol pero también algunos casos de Fene, Narón, Mugardos, Pontedeume o Cedeira– lo demuestra, ya que es el más demandado de los servicios que presta la entidad.

La asociación cuenta con la ayuda de 26 voluntarios y gente que trabaja en beneficio de la comunidad


De los programas de cooperación han salido contratos de trabajo en las propias tiendas

Necesidades básicas como alimentos, agua, luz o alquileres son sufragadas a diario por este programa, que también sufre su particular crisis y si antes podía pagar alquileres completos, ahora es incapaz de hacer frente a rentas enteras y cubre hasta donde puede. Las personas que se benefician de este plan de emergencia social son, como explica la trabajadora social de la asociación, María Quintía, gente sin ingresos o con prestaciones de Risga, no contributivas o subsidios. Las familias llegan a Dignidad derivadas incluso de los Servicios Sociales municipales y en otras ocasiones sucede a la inversa, de la entidad se remiten al Concello, porque muchas familias desconocen el propio sistema y las ayudas a las que podrían optar.

El año 2012 ha sido desbordante y a las familias “cronificadas” que no han podido salir de la situación de necesidad en la que ya vivían se han unido muchas otras, hasta las más de 600 a las que prestan atención.

El Banco de Alimentos de A Coruña surte a este programa con comida, pero la financiación habitual procede del programa de tiendas solidarias de Dignidad. Todo lo que se obtiene con la venta en las tiendas de esta ONG se invierte en emergencia social.

La actividad en estos establecimientos es frenética. La pionera en Ferrol, la situada en la calle Alegre, es un continuo entrar y salir tanto de donaciones como de peticiones y de compradores. Unos dejan ropa y objetos que ya no necesitan, otros buscan ayuda por no tener para vestirse y muchos acuden a estas tiendas a comprar una ropa digna a unos precios muy económicos.

Además de autofinanciarse, las tiendas solidarias crean empleo. Aunque para este servicio se cuenta con una subvención del programa de Cooperación de la Xunta –cinco personas han entrado a trabajar a través de este plan–, lo cierto es que hay algunos que consiguen mantener el puesto de trabajo más allá de la duración de la ayuda autonómica. Como explica la trabajadora social, actualmente hay ocho personas en las tiendas –además de Ferrol tienen sede en Ourense, Vigo o Viveiro– de las que dos son resultado de la subvención económica y seis están contratadas. El perfil de estos trabajadores es precisamente gente con dificultades de inserción laboral.

Además del personal que trabaja en la entidad, el voluntariado es la base que permite mantener la ONG. Dignidad cuenta con 26 voluntarios, sin los cuales, asegura María Quintía, sería imposible trabajar. Su labor va desde el traslado de muebles a familias necesitadas hasta ell acompañamiento a personas que lo necesitan. También colaboran con la entidad personas derivadas del Centro de Inserción Social de A Coruña y de Camiña Social. Se trata de gente que tiene que prestar servicios en beneficio de la comunidad.

Además del programa de emergencia social y las tiendas solidarias, Dignidad desarrolla programas de acompañamiento social a mujeres gestantes y lactantes con hijos menores de tres años (formación, acompañamiento a entrevistas, cursos de cocina, etc.) y presta acogida a menores y mujeres en riesgo de exclusión en el centro que posee. El programa de atención integral a inmigrantes o los cursos del segundo plan gallego de inclusión social son solo algunos pilares más del trabajo diario de esta entidad, con sede en el barrio de Canido.

El Centro de Recursos Solidarios puesto en marcha hace pocos meses en Narón por Dignidad, Cáritas y el propio Ayuntamiento es otro ejemplo del trabajo en favor de los necesitados, pero también un reflejo de que cada vez se precisan más programas de ayuda, a los que están haciendo frente asociaciones porque las prestaciones de los Servicios Sociales de las distintas administraciones no son suficientes.

 

Dignidad presta ayuda a más de 650 familias con sus programas de emergencia social