Un cariñés inicia una huelga de hambre para que no le quiten la incapacidad

Roberto Yañez, ayer en la sede del INSS tras iniciar su huelga de hambre patricia g. fraga
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Roberto Yañez, un vecino de Cariño de 43 años, inició ayer una huelga de hambre delante de la sede provincial del Instituto Nacional de la Seguridad Social, en A Coruña, para que no le retiren la incapacidad permanente que le habían concedido hace dos años. Ya por aquel entonces había tenido que iniciar una acción de protesta similar para que le reconocieran ese grado.
Roberto repartía mercancía con su propia furgoneta como autónomo. Los dolores de espalda que comenzó a sufrir hace años lo obligaron a estar de baja médica y fue tratado por una supuesta lumbalgia. Tras pasar en varias ocasiones por la inspección lo dieron de alta de dicho mal, antes de que llegasen los resultados del Tribunal Médico que lo examinó en A Coruña y le diagnosticó que lo que padece realmente es una espondiloartritis B27 (+) en estado avanzado, una enfermedad reumática crónica que afecta fundamentalmente a las articulaciones de la columna vertebral, las cuales tienden a soldarse entre sí en esta enfermedad, reduciendo su movilidad.

rectificación
Aún así, este autónomo de Cariño tuvo que iniciar una acción de protesta en noviembre de 2014 para que en el INSS rectificase el alta laboral y le reconociese la “incapacidad permanente total” para ejercer su trabajo como repartidor ambulante de pescado.
A raíz de ahí, Roberto inició un tratamiento para intentar paliar las molestias y conseguir frenar el avance de la dolencia. Desde entonces los resultados han ido mejorando y el hombre ha conseguido ganar en movilidad, algo que, lejos de resultar positivo, ha supuesto un nuevo revés para él.
En su revisión anual con el traumatólogo de la Seguridad Social el pasado 10 de mayo, el facultativo reflejó dicha mejoría y detalló que Roberto caminaba más erguido, tenía menos dolor y conseguía conciliar el sueño, algo, esto último, que el afectado niega. “Las noches siguen siendo un suplicio. Cuando llevo mucho tiempo acostado empiezan los dolores y tengo que hacer estiramientos cada dos horas”, dice.
Según relata el propio Roberto, “esto era lo que estaban esperando desde el INSS”, ya que recuerda las “pocas ganas” con las que le otorgaron su grado de incapacidad. “Sabía que cuando recibieran este informe iban a hacerme esto”, reconoce. El 22 de junio sus sospechas se confirmaron y recibió una carta en la que se exponía que, a la vista del informe médico, no se encontraba “afecto en ninguno de los grados de esta incapacidad” y que por lo tanto se la retiraban.
El vecino de Cariño asegura que su mejoría no significa que esté preparado para volver a realizar su trabajo o cualquier otro que requiera un esfuerzo físico similar y solicita al INSS que revierta esta situación y vuelva a concederle la incapacidad, a pesar de la escasa pensión que recibía por ello. “Llevo cotizando desde los 14 años y ahora que estoy jodido me dejan tirado”, lamentaba Roberto horas antes de iniciar su huelga de hambre.
Al cierre de esta edición Roberto aseguraba encontrarse “con mucho dolor” y auguraba una noche complicada tirado en la acera. “Voy a tener que pedir que vengan a pincharme un calmante, espero que accedan”, reflexionó.

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