Un pase que llega con aprendizaje

El Silva le complicó las cosas al equipo ferrolano en la segunda parte del partido | patricia g. fraga
|

A pesar de acabar con victoria, el partido que disputó ayer en el campo de Silva le sirvió al Racing para comprobar que el campeonato liguero de Tercera no va a ser fácil. Sobre todo cuando ejerza de visitante. El equipo ferrolano marcó nada más iniciarse un choque que estuvo condicionado por las altas temperaturas en las que se desarrolló. Y, a pesar de que durante muchos minutos lo tuvo controlado, en otros también sufrió lo que se va a encontrar habitualmente esta campaña: rivales especialmente motivados, jugando con mucha agresividad e impidiendo al cuadro verde hacer su juego.
El gol con el que Marcos Álvarez puso por delante al Racing nada más iniciarse el encuentro –un remate al primer palo tras el centro de Joselu desde la izquierda– le sirvió al equipo ferrolano para marcar el territorio. De hecho, acentuó el control que el equipo ferrolano ejerció bajo el intenso calor que se registró a la hora de un partido que empezó veinte minutos después de lo previsto una vez que el partido que se jugó allí con anterioridad se prolongase más de lo habitual 
El parón que se realizó en el ecuador de la primera parte para que los jugadores pudieran hidratarse pareció sentarle peor al Racing que a su rival. De hecho, fue a partir de entonces cuando el equipo ferrolano cedió algo el control que estaba ejerciendo, mientras que el Silva protagonizó un par de llegadas a la portería racinguista, con lanzamientos lejanos incluidos, aunque sin estar cerca de marcar el gol del empate.

Hostilidad
Cuando sí estuvo cerca el Silva de restablecer el empate fue en la segunda parte, que al contrario que la primera se jugó de la manera que más le interesaba al equipo herculino. En vez de tocar la pelota, el cuadro verde se vio envuelto en una lucha de la que no obtuvo beneficio. Al contrario, sus llegadas a la portería contraria en los primeros minutos de la segunda parte fueron prácticamente inexistentes, mientras que el Silva protagonizó varios acercamientos a la meta rival, aunque sin acierto al rematar y sin dar trabajo a Diego Rivas.
Igual que había pasado en la primera parte, el parón realizado para que los jugadores se hidratasen cambió el desarrollo del partido. Pero esta vez le sirvió al Racing para reordenarse y darse cuenta de que no debía entrar en el juego rival, sino retomar su idea inicial. Fue eso lo que le hizo vivir con más serenidad el tramo final del encuentro y llevarse una victoria que, al margen de todo, le da el acceso a los cuartos de final del torneo provincial, ronda en la que se enfrentará al Paiosaco, otro de los que será su rival en el campeonato liguero. l

Un pase que llega con aprendizaje