El puerto de Ferrol realiza por primera vez una operación de recarga de GNL como combustible marino

El buque noruego en plena operación de repostaje en el puerto de Ferrol | autoridad portuaria
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El puerto de Ferrol acogió por primera vez en su historia una operación de recarga de Gas Natural Licuado (GNL) como combustible de buques. El hito tuvo lugar a lo largo del fin de semana, cuando las naves noruegas “Samnoy” y “Huftaroy” recalaron en aguas ferrolanas para avituallarse en su viaje desde el muelle de Topcular, en Turquía –donde fueron construidas por los astilleros locales Tersan Shipyar– hasta el país escandinavo.

Según detalló ayer la Autoridad Portuaria, los barcos –de 134 metros de eslora y 21 de manga– efectuaron las labores de suministro en el espigón exterior del muelle de Curuxeiras, un punto por lo general reservado a los cruceros de pequeño y mediano calado.

Para ello fueron necesarios cinco camiones –tres el sábado y dos el domingo– de Repsol, que transportaron la carga de GNL desde las instalaciones de Reganosa al otro lado de la ría. En total fueron suministrados 178 metros cúbicos de combustible, de los cuales 110 iban destinados a la nave “Samnoy” y los restantes 68 a la “Huftaroy”.

Mercado emergente
Ambos ferris, con capacidad para 545 personas y 180 vehículos cada uno, serán explotados en los fiordos por la naviera Torghatten Nord, una zona ECA –Emission Control Area, en inglés– donde únicamente los buques de estas características pueden operar. Así, las naves propulsadas mediante GNL emiten un 100% menos de óxido de azufre, un 90% de óxido de nitrógeno y un 20% de dióxido de carbono, haciéndolos idóneos para funcionar en estas áreas de control ambiental.

Esta nueva regulación supone un gran impulso para el mercado del Gas Natural Licuado, dado que ofrece un coste un 40% más barato y unas emisiones mucho más reducidas que el fueloil o el gasóleo. Este nuevo nicho comercial no solo resulta beneficioso para las compañías distribuidoras del combustible, sino para todos los sectores derivados del mismo, muchos de los cuales tienen un gran peso en Ferrol.
Por un lado, la proliferación de estos espacios supondrá un reto para todos aquellos países con una gran dependencia del ámbito marítimo, que tendrán que renovar sus flotas por otras adaptadas a esta tecnología. Así, Navantia –que ya se encuentra desarrollando buques de estas características– podría posicionarse como corporación líder a la hora de construir esta clase de naves.

Por el otro, con la implantación de este nuevo estándar los puertos con capacidad de recarga podrían aumentar drásticamente el flujo de buques alojados en sus muelles.
El presidente de la Autoridad Portuaria, José Manuel Vilariño, comentó al respecto que “Ferrol está muy bien posicionado para captar clientes de estas operaciones de avituallamiento, ya que tiene en su puerto GNL disponible y se encuentra en una localización estratégica, a las puertas de los mares Báltico y Norte, que han sido declarados zonas ECA, en las cuales está limitada la emisión de gases”.

El puerto de Ferrol realiza por primera vez una operación de recarga de GNL como combustible marino