Galicia supera el estado de alarma y accede con cautela a la nueva normalidad

Un grupo de niños juega en un parque infantil en Ourense | BRAIS LORENZO (EFE)
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Galicia dejó atrás, desde las cero horas de ayer, el estado de alarma tres meses después de que se decretase y, en consecuencia, se convirtió, tras superar el plan de desescalada por fases, en la primera comunidad en acceder, con cautela, a la denominada “nueva normalidad’. 

La comunidad logró ser la primera en abandonar el régimen de excepcionalidad impuesto por la pandemia del coronavirus gracias a sus óptimos resultados epidemiológicos, con uno de los menores índices de transmisión del virus, en torno al 0,4 por cada 100.000 habitantes, mientras que en España el porcentaje es diez veces superior, dado que ese dato se sitúa por encima del 4. 

De esta forma, una semana antes de que lo hagan el resto de comunidades, Galicia dijo adiós al plan de desescalada aprobado por el Gobierno, el cual establece los principales parámetros e instrumentos para la adaptación del conjunto de la sociedad a la “nueva normalidad” con las máximas garantías de seguridad. 

No obstante, aunque para los ciudadanos gallegos la “nueva normalidad” implique una serie de cambios y normalizar paulatinamente sus vidas para dar otro paso y acercarse más a la situación previa a la declaración del estado de alarma por la pandemia, habrá una serie de costumbres y hábitos que no se podrán relajar y que será necesario que mantener. 

El Diario Oficial de Galicia publicó el sábado la normativa por la que los ciudadanos tendrán que regirse, la cual fija las pautas para los lugares y actos que congregan a un gran número de personas, como playas, bodas, velatorios o reuniones de negocios, así como para un gran número de actividades. 

Con ello se persigue un doble objetivo, según estableció la Xunta, el de garantizar que los ciudadanos eviten “comportamientos que generen riesgos de propagación de la enfermedad” y, a la vez, que las actividades en las que puede existir un mayor peligro de transmisión del virus se lleven a cabo “en unas condiciones que permitan en todo momento prevenir los riesgos de contagio”. 

En lo que se refiere a higiene, el lavado frecuente de manos o evitar tocarse la cara, la nariz y los ojos; el uso de mascarilla y respetar la distancia mínima de un metro y medio entre personas, siguen siendo, entre otras, las normas mínimas de carácter básico para los ciudadanos. 

Aunque aún con limitaciones, los cambios llegaron a Galicia y ello mejorará la vida de los ciudadanos. Por ejemplo, se amplía el aforo de playas, parques, auditorios y zonas deportivas al aire libre, entre otros muchos espacios, aunque se establecerán restricciones en función de la ocupación y superficie del lugar. 

En la comunidad gallega rige también a partir de ayer la regla básica del 75%, lo que significa que los locales comerciales no podrán superar este porcentaje del aforo, y tampoco los mercadillos, las piscinas, las comitivas fúnebres, ni los teatros, cines y auditorios podrán rebasarlo. Las terrazas sí pueden llegar al 80%. 

Pero pese a que el estado de alarma haya dejado de ser efectivo desde ayer en la comunidad, la precaución ha de ser la mejor consejera, tanto colectiva como individualmente, para encarar la nueva etapa, como no se cansan de repetir los expertos y también lo recuerda cuando tiene ocasión el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo.

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