El BNG presenta sus bases soberanistas con medidas que buscan revertir el rumbo de Galicia

Ana Pontón, en el centro, acompañada por militantes del BNG, en el acto del partido celebrado en Santiago | Xoán Rey (efe)
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El BNG presentó ayer, en un acto en Santiago, sus “Bases Democráticas para una nueva Galicia”, un documento que, desde unos postulados soberanistas, arroja una serie de medidas para revertir el rumbo emprendido en los últimos años por la comunidad.

La portavoz nacional del partido, Ana Pontón, fue la encargada de exponer las líneas maestras de esta ponencia política, que resumió en cinco apartados básicos que, en su opinión, pueden servir para “superar los corsés nacionales y estatutarios y que Galicia camine sin lastres”.

El primero de ellos, y el más reiterado a lo largo de su discurso, la defensa de que Galicia es una nación y, como tal, tiene derecho “a ser un sujeto político con capacidad para actuar y para tomar decisiones”, un hecho que –insistió– no es baladí. “Bajo ninguna circunstancia podemos permitir que Galicia se baje del tren de las naciones”, advirtió, antes de cargar contra el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, acusándolo de pretender trasladarla al “vagón de cola del regionalismo sano y bien entendido”.

En la Galicia propuesta por la ponencia, el BNG aboga por “construir una democracia participativa” donde se blinden “los derechos y las libertades públicas”, a través de medidas como el sufragio universal para mayores de 16 años o la posibilidad de convocar referéndums si se cuenta con el apoyo del 3% del censo electoral, así como la revocación de cargos públicos involucrados en casos de corrupción.

Igualdad

Otro de los aspectos clave de las “Bases democráticas” nacionalistas es la igualdad, ya que Pontón manifestó que es necesario “un nuevo pacto social” que dote de “herramientas para desterrar el machismo”.

Ello, ligado a la prioridad de edificar una Galicia “social”, un país –subrayó– “en el que nadie quede atrás”, gracias a medidas como la creación de una renta social básica y en la que la economía esté controlada por los poderes públicos de tal modo que sirva al interés social, algo para lo que se habilitaría una Hacienda propia gallega, una nueva banca pública o una tarifa eléctrica propia, según explicó Pontón.

Finalmente, Pontón abogó por una Galicia “orgullosa de su identidad”, que exhibe y use su lengua propia, propuesta para vehicular la enseñanza pública, y en la que nadie agache la cabeza por emplear el idioma de su tierra natal.

La dirigente nacionalista pidió además a los presentes en el acto en Santiago que hagan “balance” de lo que han significado épocas bajo el yugo del Estado autonómico en materia de progreso, comparado con otros territorios, para expresar que “hay síntomas preocupantes” que indican que este no es el camino a seguir y que es necesaria una ruptura con el marco normativo de la Constitución del 78 y del Estatuto.

Papel mojado

Estas leyes “no sirven para arreglar los problemas de nuestro país”, denunció, además de lamentar las trabas que coloca la ola de “recentralización” que se propaga por toda el Estado y que convierte al Estatuto “en un papel mojado que no sirve absolutamente para nada”.

“Nuestro problema no es la independencia de Cataluña, nuestro problema es la dependencia de Galicia”, exclamó Pontón, que con esta afirmación despertó los vítores de su público.

La portavoz del BNG opinó que estamos ante un “momento político excepcional” en el que son precisamente las “naciones sin estado” quienes pueden “promover una ruptura democrática con el régimen” liderando un cambio político que deje atrás la “democracia podrida que es en este momento el Estado español”.

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