La asociación de personas sordas instruye a los profesionales sanitarios

Personal sanitario trabaja en una de las dependencias del hospital Arquitecto Marcide | archivo ec
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La Asociación de Personas Sordas de Ferrol participó ayer en la sesión clínica general que, para todos los profesionales del área sanitaria, se celebra un jueves al mes en el salón de actos del Hospital Arquitecto Marcide.


Con el objetivo de dar a conocer la lengua de signos, eliminar barreras de comunicación y sensibilizar en torno a todo lo relacionado con la persona sorda, dos integrantes de esta asociación facilitaron una serie de recomendaciones.


La presidenta, Teresa Gallo, ofreció una introducción de claves y dio cuenta de las actividades de esta asociación; y Rosa Durán, intérprete, explicó sus funciones y perfiló una serie de medidas que hacen más fácil y respetuosa la atención a la persona sorda. El primero, desterrar el concepto de sordomudo y emplear lo de persona sorda.


Teresa Gallo habló de los 45 años de experiencia de la Asociación ferrolana y definió el que es una persona sorda, “aquella que tiene una pérdida auditiva y grado variable”; acotó el concepto de comunidad de sordos como aquellas “personas sordas u oyentes que emplean la lengua de signos, y que comparten objetivos y experiencias”. Habló de algo más amplio que una serie de servicios en torno a la persona sorda, de la combinación de lengua, identidad, y cultura.


La lengua de signos, matizó, “es la exposición corporal o natural de carácter visual, espacial y gestual en cuya conformación intervienen factores históricos, culturales y lingüísticos”. Tiene su propio sistema, construcción, y estructura, como una lengua más. Y subrayó como principales barreras de la comunicación en el ámbito sanitario la accesibilidad y las dificultades en la atención directa. Recordó que en la comarca ferrolana hay en torno a 1.000 personas sordas y que el objetivo es mejorar esa comunicación ellos, “procurar la sensibilización del profesional para fomentar la independencia del paciente sordo y la busca de soluciones”. Enseñó a los asistentes a decir palabras como fiebre, hospital, médico, enfermera, dolor, constipado, pastilla, inyección, ayudar, curar o prueba.


Por su parte, Rosa Durán, la intérprete de la asociación, incidió en el aspecto más profesional de sus funciones. Concretó su labor en “interpretar la lengua de signos y traducirla al lenguaje oral, y viceversa”; un profesional que debe solo eliminar barreras; que tiene un código deontológico y de respeto del secreto profesional; y que no interviene ni aconseja a la persona a la que interpreta.


En este sentido, dio su primera recomendación, cuando una persona sorda acude a los servicios sanitarios, esa persona es el paciente, no el intérprete, con la que aconseja que el profesional se dirija a ella. Junto con esto, que se permita que el intérprete esté al lado, en paralelo, al sanitario ya que, así, la persona puede atender tanto al intérprete como los gestos del profesional; que el profesional le haga todas las preguntas y sugerencias al paciente; no hablar rápido ni lento; y entregar las prescripciones al paciente.

La asociación de personas sordas instruye a los profesionales sanitarios