Un empate esperanzador

El equipo ferrolano se mostró sólido en defensa ante el vigente campeón liguero del grupo gallego | emilio cortizas
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Al menos, en el partido contra el vigente campeón del grupo 1 demostró que tiene argumentos de sobra para ello. Ayer solo le faltó el acierto de cara al gol para llevarse la victoria y acercarse más a la zona en la que quiere estar al final del campeonato regular.
Aunque fue el Compostela el primero en aproximarse a la portería –Marcos Remeseiro, en el primer minuto, obligó a Diego Rivas a realizar una gran estirada para desviar la pelota–, poco a poco el Racing se fue adueñando de la situación. El equipo santiagués, privado de su estilo de juego por la intensa presión del cuadro verde, vio minimizado su caudal ofensivo, aunque sus llegadas siguieron produciendo peligro, como con el tiro de Saro que fue desviado por Diego Rivas.
El dominio racinguista se fue haciendo más intenso con el paso de los minutos. Y estuvo a punto de traducirse en el marcador después de que Joselu, aprovechando el resbalón de un rival, se plantase ante el portero. Su lanzamiento se fue al poste y evitó que el cuadro verde se pusiese en ventaja, pero lo que no impidió es que asumiese decididamente el control de un partido que hasta llegar al descanso registró varias ocasiones más –especialmente motivado estuvo Joselu–, aunque sin llegar al gol.

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Entrados en la segunda mitad del partido, el dominio racinguista ya no tenía discusión. Pero el gol se convirtió en una misión imposible. Y eso que Joselu –con un disparo desde fuera del área rechazado por Lorenzo– o Seoane –cuyo cabezazo es estrelló en el palo– lo buscaron. En el bando contrario, el Compostela bastante tuvo con aguantar. Eso sí, cada vez que se estiraba llevaba peligro. Primero, con un gol anulado por fuera de juego. Pero, sobre todo, a través de un penalti que, lanzado por Santi, fue desviado por Diego Rivas.
Perdida para el cuadro de la capital de Galicia su mejor oportunidad, el Racing se lanzó en tromba a por la victoria en los últimos minutos. Opciones para conseguirlo las tuvo, y de todos los colores –un mano a mano que Armental no fue capaz de resolver, otro cabezazo al larguero de Seoane, un disparo de Pau Bosch que desvió el meta visitante y un último disparo de Juan Antonio–. Sin embargo, en ninguna acertó y se quedó con un empate que sabe a poco... aunque por lo visto sobre el terreno de juego resulta prometedor de cara al futuro a medio plazo. l

Un empate esperanzador