Un punto y muchas dudas

campo de A Malata partido de fútbol entre el Racing y el Sporting de Gijón B
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De un empate siempre se desprenden muchas lecturas. Del que el Racing consiguió frente al Sporting B también. Algunas positivas, como sumar un punto en un partido en el que, en muchos momentos, fue interior o mantener su portería a cero. Otras, en cambio, son negativas, como la demostración de que aún le falta para competir con ciertas garantías en una categoría en la que, sobre todo a nivel ofensivo, todavía no está dando el nivel. El caso es que, mientras no alcanza el nivel al que aspira para competir a buen nivel en la categoría, el equipo ferrolano sigue sumando puntos que al final de la liga pueden ser muy valiosos.

Entró dormido al partido el Racing. Todo lo contrario que un Sporting B que, con una intensidad máxima, dominó con claridad el tramo inicial. Solo le faltó traducir en gol alguna de sus llegadas, aunque en realidad no le faltó mucho. De hecho el delantero visitante Bertín estuvo a punto de estrenar el marcacor en dos ocasiones –la primera, al rematar al poste una contra surgida de una acción a balón parado a favor de su rival; la segunda, en un mano a mano con Diego Rivas que el porteró desbarató–.

La situación se fue tranquilizando con el paso de los minutos, sobre todo porque el filial sportinguista empezó a llegar con menos asiduidad a la portería defendida por Diego Rivas. De todas maneras, sobre el campo se siguió viendo a un equipo, el visitante, que jugaba con mucha intensidad ante otro, el local, que parecía un escalón por debajo de su adversario. Al filo del descanso, el cuadro asturiano volvió a disponer de la ocasión de ponerse por delante en el marcador, pero su última gran oportinidad no llegó a ser gol.

Empuje
Las tornas cambiaron con el inicio de la segunda parte... pero tampoco en exceso. El Racing, eso sí, dio un paso adelante que le hizo tener mucha más presencia cerca del área contraria. Sin embargo, a este dominio de la posesión de balón no lo acompañaron los disparos a la portería contraria, mientras que los acercamientos del filial asturiano sobre la meta racinguista eran una señal de peligro que hicieron lucirse al meta Diego Rivas, que fue el mejor del cuadro verde a lo largo del choque.

La entrada de Marcos Álvarez y Juan Antonio buscó darle al Racing más velocidad y presencia en el área contraria de cara a los últimos minutos del enfrentamien. El argumento, sin embargo, hizo que el partido se “rompiese” y derivase en un ida y vuelta sobre las dos porterías –una situación que no le venía demasiado bien a la escuadra local– en el que el equipo ferrolano tuvo más presencia ante la portería rival y el filial sportinguista generó más peligro. Ni uno ni otro, sin embargo, fueron capaces de materializar sus ocasiones para abrir el tanteador.

El empate con el que terminó el partido, sin embargo, deja un regusto amargo en el Racing por lo hecho. Por una parte, porque demostró cierta evolución en su comportamiento pero también porque comprobó que ese nivel no le llega todavía para saldar con victorias sus partidos.

Un punto y muchas dudas