Los fuegos forestales se desploman un 20% tras erradicarse Penamoa

la enorme humareda que provocã³ el incendio de feã¡ns marcã³ el mayor fuego forestal en lo que va de aã±o susy suã¡rez
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El aumento de la temperatura que acompaña al mes de agosto siempre es una señal de peligro para los servicios de extinción de incendios, porque el mismo sol que calienta a los bañistas en las playas reseca la vegetación en los montes y los convierte en yesca para un fuego. Pero por el momento, lo cierto es que ni las brigadas forestales ni los bomberos municipales pueden quejarse hasta ahora, porque en los alrededores de A Coruña el número de incendios ha descendido cerca de un 20% con respecto al año pasado.

Es un dato relevante porque en 2013 la estadística ya había exhibido un buen comportamiento, cayendo los incendios forestales un 30% (15 fuegos en total). Cuando se conoció el dato, el año pasado, se consideró una cifra histórica, pero incluso entonces había motivos para esperar que se diera una rebaja aún mayor. Y es que la desaparición del poblado chabolista de Penamoa a principios del año pasado suponía el fin de los fuegos provocados por las hogueras en las que se quemaba el cable para extraer la chatarra, que provocaba la mayor parte de los fuegos en despoblado.

Es una perspectiva mucho mejor que la que se tenía en abril, cuando tuvo lugar lo que se consideró el primer incendio propiamente forestal de la temporada y que no se localizó en los montes que rodean a la ciudad, sino en los campos del parque de la Torre de Hércules. En aquella ocasión los trabajos se vieron dificultades porque uno de los camiones de bomberos sufrió un accidente al tratar de aproximarse al foco del incendio, que resultó haber sido provocado por una bengala que algún desaprensivos había arrojado a los matorrales.

Desde entonces solo ha habido dos incendios más de importancia, pero también es cierto que todavía queda mucho verano y nadie es tan conscientes de ello como los expertos en la lucha contra el fuego. “El problema es que en A Coruña, los incendios graves siempre tienen lugar en julio y en septiembre, cuando el terreno ya está muy seco después de muchos días de sol”, señalan. La maleza que abunda en los montes es un peligro porque supone una fuente de combustible para las llamas y, aunque el clima en A Coruña es mucho más húmedo que en otros lugares, lo que mitiga el problema.

El Ayuntamiento, a través de la Concejalía de Medio Ambiente, también ha tratado de prevenir los incendios forestales con campañas de desbroce, que este año se centraron en el tramo que separa Pocomaco de la urbanización de A Zapateira, donde efectivamente no se han declarado incendios; sí lo han hecho en cambio al otro lado del polígono comercial, dando por bueno el dicho de que los incendios del verano se apagan con los trabajos del invierno.

Los fuegos forestales se desploman un 20% tras erradicarse Penamoa