El Thyssen acogerá una exposición de Maruja Mallo

Un hombre contempla una obra de Maruja Mallo en una exposición en la Academia de Bellas Artes de San Fernando | aec
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La Real Academia Galega de Belas Artes informó sobre la próxima exposición en el museo madrileño durante un acto que se celebró en la localidad lucense de Viveiro, lugar de nacimiento de la pintora surrealista, en el que se dio cuenta del calendario de eventos que fueron organizados por la elección de Maruja Mallo como figura del Día das Artes Galegas.

Mallo nunca contrajo matrimonio ni militó en partido político alguno, y fue una artista “sin prejuicios, creadora brillante y rebelde, dotada de gran talento, una sólida formación intelectual, opinión y criterio propios, una ‘rara avis’ que admite numerosas y caleidoscópicas lecturas”, destacó ayer la académica Asunta Rodríguez a través de un comunicado.

Tras estudiar en Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Mallo pintó el cuadro “La mujer de la cabra (La isleña)”, la serie “Verbenas” de 1927 y “La mujer en bicicleta” de 1930, donde la artista recrea a mujeres de dimensiones desproporcionadas. Fue en 1926 cuando pintó “La sorpresa del trigo”, la obra con la que entró de pleno en el género del surrealismo y que denota una clara influencia del muralista mexicano Diego Rivera.

Tras vivir un año en París, Mallo partió hacia Buenos Aires en 1937, donde comenzó a pintar “Arquitectura humana”, en la que incorpora elementos de geometría; y la serie “La religión del trabajo”. En 1942 comenzó a reflejar en sus cuadros la América indígena y la pluriculturalidad, fruto de sus viajes.

La figura de la artista, también fue reconocida el sábado con un acto homenaje en Viveiro. En el acto celebrado en el Teatro Pastor Díaz de Viveiro participaron, entre otras personalidades, el conselleiro de Cultura, Román Rodríguez, el presidente de la Diputación de Lugo, Darío Campos, y el presidente de la RAG de Belas Artes, Manuel Quintana.

Maruja Mallo fue una de las personalidades más influyentes de la Generación del 27 y destacó como defensora de los derechos y libertades de las mujeres a lo largo de una carrera en la que, tras su exilio luego de la victoria fascista en la Guerra Civil, residió en lugares como Buenos Aires, Santiago de Chile, París, Brasil o Nueva York.

La artista viveirense retornó a España en 1962 para instalarse en Madrid, donde falleció en el año 1995 con 93 años. En 1982 recibió la Medalla de Oro al mérito en las Bellas Artes, reconocimiento que otorga el Ministerio de Cultura. En el acto de este sábado en Viveiro, el conselleiro de Cultura, Román Rodríguez, resaltó la “modernidad cosmopolita” de Mallo, una “gallega universal” que “cimentó las bases de la mujer moderna”.

El Thyssen acogerá una exposición de Maruja Mallo