O Parrulo obró el milagro

El trabajo defensivo del equipo ferrolano lo hizo acreedor a la victoria | matías segarra/información
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Los sueños muchas veces se convierten en realidad y eso le pasó ayer a O Parrulo en Elche, ya que la victoria en el tercer partido de la eliminatoria ante el cuadro ilicitano le permitirá competir la próxima campaña en la máxima categoría nacional. El conjunto ferrolano preparó el encuentro a conciencia, a sabiendas de cuáles eran los puntos en los que su rival le podía hacer daño y, con una exhibición en defensa, impidió que su adversario pusiera en apuros la portería de Illi.

Además, las cosas se le pusieron de cara a los dos minutos cuando Isma robó un balón, se fue hacia la meta contraria y realizó un potente lanzamiento que el portero Rafa despejó con apuros. Ahí estaba Zala para empujar el balón entre los tres palos ante los protestas de los locales. Sin embargo, las cosas pudieron cambiar, solo unos minutos después, cuando los colegiados decretaron penalti en contra del cuadro ferrolano al entender que Miguel había tocado el balón con las manos dentro del área. Ahí, el técnico Diego Ríos no lo dudó y llamó a Chotto para que se colocase debajo de la portería. El meta local no defraudó a la confianza de su técnico deteniendo el lanzamiento realizado por Juanito, para permitir que su equipo siguiese por delante.
Esa acción hizo crecrese, todavía más, a los jugadores del equipo ferrolano, que seguían muy activos en defensa, tapando cualquier espacio que pudieron encontrar sus rivales y saliendo con mucha rapidez cuando eran capaces de robarles el esférico. En el ecuador de la primera parte, O Parrulo realizó una rápida combinación cerca del área contraria, recibiendo de espaldas el esférico Miguel y colocándolo lejos del alcance del arquero.


El Elche movía el banquillo sin cesar, pero sus jugadores eran incapaces de dar con la tecla que desmontase el gran planteamiento realizado por el preparador lucense. De esa forma, con la ventaja de 0-2, los contendientes se retiraron a descansar a los vestuarios.
En la reanudación, el conjunto levantino trató de darle más ritmo a la circulación del balón, pero los jugadores visitantes no perdían en ningún momento la concentración y, con el paso de los minutos, se iban motivando más, porque veían que el objetivo estaba cada vez más cerca. Solo con algún lanzamiento lejano tenía que emplearse Illi, pero en ningún momento su portería pasaba por los apuros que pudiese hacer peligrar el resultado. Una constante rotación del banquillo por parte de Diego Ríos llevaba a que sus pupilos mitigasen el castigo de unas eliminatorias muy exigentes.
En los últimos cinco minutos, el técnico ilicitano situó un portero-jugador pero, al igual que el día anterior, sin mostrar la efectividad esperado. De esa forma, los jugadores ferrolanos solo tuvieron que dejar pasar los segundos para poder celebrar sobre la cancha ese sueño que se hizo realidad.
Las muestras de alegría se sucedieron con los más de cincuenta aficionados desplazados, entre los que no faltó el presidente, Julio Martínez, que no se libró de la ducha.

O Parrulo obró el milagro