Carmen Fernández: “No he ganado títulos, pero tengo muchas victorias personales”

Cármen exjugadora del Uni Ferrol
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No es un adiós, es un hasta luego. Un paréntesis que durará el tiempo necesario para vivir el duelo que sigue a cada etapa que se cierra, recuperar la energía y reilusionarse con el baloncesto. El Baxi Ferrol rueda desde hace meses, pero lo hace sin Carmen Fernández Míguez (Ferrol, 1992), la única ferrolana que tenía en sus filas, sin esa jugadora que, a pesar de contar con escasos minutos, era una referencia en el vestuario y para la afición. Un adiós “precipitado” y “establecido”, pero sin rencor.

¿Cómo tomó la decisión de no continuar en el Baxi Ferrol?

Por mis circunstancias personales, yo veía cerca mi final como jugadora, pero después del año pasado, que fue muy triste tanto a nivel deportivo como emocional, me gustaría retirarme podiendo ayudar al equipo en Liga Femenina 2. Cuando hablé con Lino López en verano me explicó que la idea era otra, que él pensaba que podía ayudar más en otras facetas dentro del cuerpo técnico y cambiar de rol. Sería la delegada, pero añadiendo algunas cuestiones extras en las que por mi conocimiento del equipo y del club él creía que podía ayudar

¿Qué pasó al final? ¿Por qué acabó totalmente desvinculada del equipo?

La verdad es que me demoré un poco en contestar y, además, pedí una pequeña remuneración, no un dinero a lo loco, sino algo simbólico, una recompensa mínima pensando en las horas que le iba a dedicar. Al presidente, Leopoldo Ibáñez, no le pareció oportuno y consideró que con mis condiciones laborales era mejor prescindir de mí en ese aspecto. Es cierto que él valora mucho mi esfuerzo, mi trabajo y el tiempo dedicado, pero los requisitos que otros años aceptaba por mis circunstancias este no se valoraban.

¿Se siente decepcionada por cómo se desarrollaron las cosas?

Decepcionada no es la palabra que yo usaría. Tengo sentimientos encontrados. Me siento triste porque yo tenía otra idea y me hubiese gustado acabar mi etapa como jugadora de forma diferente e irme con otro sabor de boca, y no sabiendo que mi último partido en casa estábamos descendidas tras un año horrible. Pero las cosas pasan por algo y hay que terminar ciertas etapas. Si a mí me iba a costar cerrarla por el afecto y cariño que le tengo al club y al baloncesto, esta fue una forma de ayudarme a tomar la decisión.

 

¿Le habría gustado despedirse de otra forma, sobre todo sabiendo el cariño que siempre le ha brindado la afición del Uni Ferrol?

Sin duda. No por recibir una ovación, pero me gustaría haber tenido la sensación personal de saber que iba a ir a jugar y ese era mi último partido. Al final, la afición te reconoce el tiempo y el trabajo no solo por los aplausos, sino por el trato que tienen contigo personalmente. De hecho, a mí me siguen preguntando por el equipo... Quizás las cosas se podrían haber hecho de otra manera, pero hay que quedarse con las cosas buenas. Yo tengo la conciencia muy tranquila. Aunque mi aportación deportiva fue escasa, creo que le aporté al club otros valores y una transparencia de cara a la gente que me hace sentir muy feliz y muy tranquila.

¿Entiende la decisión?

El club está en una fase de crecimiento y profesionalización y me alegro. Ojalá en unos años haya unas condiciones realmente profesionales para todas las integrantes del equipo, con un buen salario, buenos desplazamientos, buenos alojamientos... No hay que ser egoísta, no hay que pensar en uno mismo, sino en que, al final, lo que nos da alegrías es el baloncesto en la ciudad y ahí hay que pensar colectivamente. No me quiero quedar con la idea de que “ahora tienen más dinero y yo no estoy en el equipo”. No me puedo ir dolida de mi casa. Sé que antes o después nuestros caminos se volverán a encontrar. El club siempre ha sido mi casa y cuando tienes un vínculo tan grande, no sabes muy bien la mejor manera de poder cerrarlo.

De todos estos años de baloncesto, ¿con qué se queda?

Lo más importante son las personas que te encuentras en el camino y los valores que te inculcan. Al final, no te acuerdas si fuiste a la Copa de la Reina o a unos play-off, porque esas cosas realmente tienen sentido solo por la gente con la que las compartes. En ese sentido, yo no he ganado muchos títulos, pero tengo muchas victorias personales: todas las jugadoras con las que me encontré. Eso vale mucho, porque el baloncesto profesional dura unos años, pero esas amistades de verdad perduran con el tiempo y tengo la suerte de disfrutarlas.

¿Qué le ha enseñado a usted este deporte?

El baloncesto te enseña la vida desde otras perspectiva. Para mí ha sido un gran aprendizaje. Aprendes algo de toda la gente que te encuentras, de las jugadoras, de los entrenadores... Aprendes del conflicto, aprendes que perder o caer no es fracasar... Son lecciones que te van a ayudar en la vida diaria para siempre.

¿Es esto una retirada o se plantea seguir jugando en otro lugar?

Ahora mismo estoy con la sensación de que “quiero baloncesto, pero no”. No es una decisión que yo tomase, sino algo que me vino un poco “establecido”. Llevo desde los 6 años jugando y dedicándole muchas horas, así que ahora tengo una sensación rara. Es como un duelo que tengo que pasar y no tengo ganas de meterme en otro equipo ni de ponerme a entrenar, que es algo que podría hacer, porque me formé para ello y además me ofrecieron coger a algún equipo de base. Pero ahora mismo necesito asimilar el cierre de una etapa y recuperar las ganas, la energía, reilusionarme con el baloncesto. A día de hoy prefiero concentrarme en mí y dejar el baloncesto en segundo plano.

¿Volveremos a verla en una cancha de baloncesto?

Para mí esto es un hasta luego del baloncesto y del Uni. Cuando estás en tu casa, hay épocas en las que necesitas salir, de una manera u otra. Pero para afrontar nuevos proyectos hay que tener ganas, ilusión y motivación para hacerlo, porque hacerlo cuando no te encuentras bien por dentro es complicado. No sería honesto para la gente con la que trabajaría. No se pueden hacer las cosas a medias.

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