Un empate que sabe a gloria

Fútbol Racing de Ferrol contra Racing de Santander
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De las formas que hay de empatar un partido, la que el Racing saboreó ayer frente a su homónimo cántabro fue de las más placenteras. En el encuentro del que iba a salir el líder del grupo I de cara a la última jornada de la liga regular –lo que le hará depender de sí mismo para adjudicarse un título que le dará más posibilidades de acabar logrando el ascenso–, el equipo ferrolano acabó empatando gracias a un autogol de un rival a un minuto para que finalizase el tiempo reglamentario. Fue el premio justo a la perseverancia de una escuadra que se mostró superior durante buena parte del choque y que se vio en desventaja en dos ocasiones, pero que demostró tener una fe a prueba de bombas.
Las lógicas precauciones por lo que había en juego llevaron a los dos equipos a atacar con mucho control. Así pasaron los primeros minutos de juego pero, sin embargo, la primera vez que uno de los contendientes –el Racing de Santander– fue capaz de escaparse del guion establecido, la acción acabó en gol. Fue tras una colada por la banda derecha que acabó con un rechace que terminó a pies de Borja Granero en la frontal del área. Su disparo fue desviado inicialmente por Mackay, pero entonces la pelota quedó a pies de Álvaro Peña, que estrenó el marcador a través de un tiro cruzado que se fue a la red.
La desventaja llevó al equipo ferrolano a recuperar sus señas de identidad en busca del empate. Ya a los pocos minutos estuvo a punto de conseguirlo con un cabezazo de Garrido tras un golpe franco botado por Pablo Rey que se estrelló en el larguero. Enfrente, el cuadro cántabro ya tenía bastante con lo que había conseguido y pasó a dedicarse a defender, con uñas y dientes –a veces, incluso, con excesiva agresividad– la renta que tenía en el marcador. Mientras, el cuadro verde se mostró dominador de la situación en el tramo final de este primer acto, pero los intentos de Pablo Rey –un golpe franco que el meta visitante desvió “in extremis” y un disparo de Joselu rechazado también por el cancerbero– no encontraron el fruto que intentaban tener.

Igualada
El gol con el que el Racing empató el partido nada más empezar la segunda parte –Borja Domínguez empalmó desde la frontal una pelota suelta al fondo de las mallas– pareció darle una vuelta de tuerca el partido. A partir de ahí, el cuadro verde acaparó la posesión de la pelota y eso hizo que el partido se jugase mayoritariamente en el campo del cuadro visitante. Sin embargo, las ocasiones fueron más bien escasas, por lo que apenas hubo visos de que el marcador se moviese.
Llegados a ese puntos, los cambios introducidos por el Racing de Santander le dieron aire fresco al cuadro visitante, que empezó a rondar la portería contraria con cierto peligro. Y así fue hasta que, a poco más de un cuarto de hora para el final del encuentro, un golpe franco desde fuera del área encontró el remate de Borja Granero, que coló la pelota en el fondo de las mallas de un Mackay superado. 
Empezó entonces un cuarto de hora frenético, en el que el Racing de Ferrol buscaba el empate como mejor de los males y su homónimo cántabro intentaba mantener la ventaja en el marcador. En este tramo del encuentro, la claridad de ideas no fue la principal característica de lo que se vio en el campo, pero el empuje del equipo ferrolano, tanto por la forma –Golobart entró el campo para darle altura al ataque– como por el fondo –el cuadro verde sabía que, si no rescataba el empate, ya no dependería de sí mismo de cara a conseguir el título– fue total. Al final, un rebote tras una jugada a balón parado terminó con el remate de Santamaría al fondo de su portería. Fue el empate definitivo, un resultado que mantiene al cuadro verde en un liderato que conservará siempre que venza la semana que viene ante un Atlético Astorga casi desahuciado.

Un empate que sabe a gloria