La familia del joven apuñalado en Pontedeume recurrirá la absolución

08 abril 2014 / 12 abril 2014 página 7 A Coruña.- El acusado de matar en Pontedeume a un menor declara que trataba de defenderse El matrimonio se enfrenta a una petición de pena de veinte años de prisión
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En el momento en que la Sala Primera de la Audiencia Provincial de A Coruña dicte el fallo sobre el conocido como crimen de Pontedeume, que será absolutorio en consonancia con el veredicto emitido por el jurado el pasado día 11, la familia del joven Fernando S.G., que murió apuñalado en julio de 2011, tiene previsto recurrirlo. Así lo anunció ayer el abogado de la madre y de una de las hermanas del fallecido, Víctor Espinosa, que plantea el recurso en base a una supuesta omisión del deber de socorro y a que no se ha probado que el adolescente –tenía 17 años– hubiese atacado al matrimonio en cuya vivienda se produjeron las puñaladas mortales.
Los dos otros letrados de la acusación particular, Jorge Vázquez y Jesús Porta Dovalo, en  representación, respectivamente, de las que otras dos hermanas del muchacho y del padre, también tienen previsto recurrir la sentencia.
Los hechos ocurrieron de madrugada en el domicilio de Agustín Fernández Carpente, de 68 años, y su esposa María del Carmen Fonte Galán, de 67, para los que el jurado popular emitió un veredicto de absolución. Fueron considerados culpables de homicidio, en el caso del marido, que fue el que apuñaló repetidas veces al joven al que descubrieron dentro de su casa, y de cooperadora necesaria en el de la mujer, que fue la que le proporcionó el cuchillo, pero el jurado sostiene que concurren las eximentes de legítima defensa y miedo insuperable.
El letrado coruñés justifica la interposición del recurso en que no ha existido ataque alguno a los sexagenarios por parte del menor, que no portaba ningún arma. A su modo de ver, el hecho de que su presencia dentro de la vivienda les infundiera temor no guarda proporcionalidad con las siete puñaladas que recibió el adolescente.
Insiste, asimismo, en que el matrimonio es responsable de un presunto delito de omisión del deber de socorro, ya que el muchacho salió de la casa de ellos malherido y murió unos metros más abajo en la calle sin que le hubiesen prestado asistencia.

juicio
En su alegato final en el juicio, el abogado Jesús Porta Dovalo, en representación del padre del menor, había planteado la circunstancia de que los acusados habían destruido pruebas, ya que la mujer limpió los restos de sangre con lejía, además de incidir en que la Fiscalía, que pidió que se juzgase “sin venganza” el acuchillamiento del joven, partía de una sola premisa: que los acusados hubiesen dicho la verdad, sin utilizar ningún dato objetivo. En relación con las circunstancias que envolvieron el trágico suceso, Porta Dovalo había manifestado que el matrimonio se inventó una historia del todo rocambolesca y con multitud de contradicciones.
Por su parte, el abogado de la madre aseguró en la vista que lo del miedo insuperable no se ha dado en ninguna de las circunstancia que contempla el Código Penal.
El letrado de dos de las hermanas del fallecido no dudó del miedo, pero incidió en que “con el cuchillo se supera ese miedo”, precisando que “con tanta reiteración –siete puñaladas– existe la alevosía necesaria”, por lo que, según dijo, sin duda fue un asesinato, porque no existe ningún tipo de posibilidad de escapatoria para el que recibe esa agresión.
La defensa, por su parte, ejercida por el abogado coruñés José Luis Gutiérrez Aranguren alegó que se trataba de dos personas mayores que se vieron superadas por las circunstancias. También valoró que los forenses hubiesen dejado claro que para la herida mortal una hizo falta una fuerza especial.
Respecto a la supuesta omisión del deber de socorro planteada por las acusaciones particulares, Gutiérrez Aranguren manifestó que los hechos juzgados no tuvieron el resultado fatal dentro del domicilio de los acusados y que, por lo tanto, no existe tal omisión. n

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