Fallece asfixiado un nonagenario al arder su piso de la ronda de Outeiro

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Según todas las apariencias, la causa de la muerte de E.R.G., el hombre de 90 años que falleció el miércoles en el incendio de su piso del número 74 de la ronda de Outeiro, fue la inhalación de humo. El suceso tuvo lugar pasadas las diez de la noche y el cuerpo fue descubierto en la cocina del inmueble, aunque las llamas se habían generado en su habitación, probablemente a causa de una manta eléctrica que había prendido fuego a la cama. 

Durante el día de ayer, la Policía Científica estuvo examinando el lugar de los hechos. En un principio, los daños no fueron graves, más allá de la habitación, pero el hecho de que el cuerpo fuera hallado en la cocina y no en el dormitorio, indicaría que la víctima trató de apagarlo de alguna manera pero sucumbió a la intoxicación por el humo. 

Primera alarma 
La vecina del piso de al lado, que acababa de regresar de trabajar, fue la primera en percatarse de que algo estaba ocurriendo. Olió el humo y, al salir al descansillo, pudo verlo saliendo de la puerta. Llamó en varias ocasiones, pero nadie abrió. Al ruido, acudieron más vecinos. Ni siquiera sabían con certeza si el nonagenario, un administrativo retirado, se hallaba en su interior, pero alertaron inmediatamente a las autoridades. .

Los primeros en llegar fueron agentes de Policía, que volvieron a llamar sin que nadie les abriera la puerta. Esta, además, estaba blindada, de manera que no era posible derribarla. Cuando llegaron los bomberos, primero trataron de introducirse en el piso a través del patio de luces que ambos compartían por las ventanas del cuarto de baño pero, cuando se dieron cuenta de que no era posible, echaron la puerta abajo, reventando la cerradura. 

“Puede que tardaran quince minutos”, comentó una testigo. En todo caso, cuando por fin consiguieron acceder, ya era demasiado tarde para salvar al nonagenario, que fue encontrado muerto, sin que los servicios médicos movilizados hasta el lugar de los hechos pudieran hacer nada para reanimarlo. 

El jubilado llevaba una vida activa y gozaba de buena salud. “Lo veíamos por la calle, yendo a comprar el pan. Venían a visitarle los hijos”, recuerda una vecina. Al cuerpo se le practicará un examen forense para cerciorarse de las causas de su muerte.

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