“Es un orgullo que se haya valorado nuestro esfuerzo”

isidro silveira cree que la fórmula que han seguido en galictio es válida para otras empresas jorge meis
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Mañana lunes se entregarán en el teatro Jofre las distinciones con las que anualmente, cada festividad de San Julián, el Concello reconoce la labor de personas o instituciones de la ciudad en diferentes campos. En esta ocasión será el consorcio de empresas Galictio el galardonado con el título de “Ferrolán do Ano”. Galictio es una sociedad formada por cuatro empresas del sector naval (Indasa, Tecnymo, Electrorayma y Gabadi) que hace unos cuantos años decidió cruzar el charco y desembarcó en Urugay y Brasil, donde ha conseguido ya importantes contratos. Isidro Silveira Rey, presidente de Indasa, es la cabeza visible del consorcio.

 

¿Cómo ha recibido Galictio la decisión del Ayuntamiento de nombrar a la sociedad “Ferrolán do Ano”?

Para todos nosotros es un orgullo que se hayan acordado de Galictio y que se haya valorado el esfuezo de cuatro empresas que están sacando adelante proyectos a 12.000 kilómetros de aquí, con todas las dificultades que eso conlleva.

 

¿Qué fue lo que determinó la constitución de esta sociedad?

Cada una de las cuatro empresas que constituyen Galictio había desarrollado por su cuenta trabajos en el mercado internacional. La participación en misiones comerciales conjuntas nos hizo ver que la mejor oportunidad era ir de la mano, porque resulta más atractivo para el cliente ofrecer un abanico de servicios en reparación y construcción naval y no lo que cada una pudiera presentar individualmente. Además, de este modo se comparten tanto las dificultades que supone optar a contratos fuera del país como los costes y el tiempo que se invierte en la labor comercial. A raíz de la participación en dos misiones en Brasil y Uruguay con la Xunta y la Cámara creamos la imagen corporativa de Galictio, para que se identificara con Galicia porque nosotros nos sentimos gallegos.

 

Y optaron por el mercado americano...

Cada una de las empresas tenía su propia labor comercial hecha en Europa, donde ya trabajábamos por separado y para no cambiar y confundir al cliente optamos por la fórmula del consorcio para salir de Europa. Acudimos a Australia, con la oportunidad que nos dio Navantia, a Panamá –donde esperamos que salga algo– y también a Chile, pero donde creamos empresa física fue en Uruguay y Brasil.

 

¿Cómo trabaja Galictio en estos países?

Para la labor comercial utilizamos a nuestros propios directivos y técnicos, que van y vienen por estos y otros países, pero una vez que estamos implantados, como en estos dos casos, se busca un socio local, siempre minoritario, que puede aportar su experiencia y también capital nacional, un requisito que se pide en muchos encargos.

 

¿En qué estado se encuentran los proyectos tanto en Brasil como en Uruguay?

En Brasil tenemos un proyecto muy ambicioso, la construcción de un astillero de reparaciones para el que ya disponemos de una reserva de suelo de 400.000 metros cuadrados en Suape (Pernambuco). Se trata de una fuerte inversión por lo que aunque en principio íbamos solos con un socio local, ahora estamos buscando otro de más envergadura. Los últimos movimientos políticos han ralentizado un poco el tema pero tenemos que empezar la implantación en 2013. De todas formas, contamos con otros proyectos como auxiliar para un astillero local, Atlántico Sur –también en Suape– para la construcción de megabloques de acero y tratamiento de superficies de tanques de lastre.

En el caso de Uruguay tenemos como socio local al 25% a Tiferey y hemos conseguido la cesión de un astillero público en el que se invirtieron más de un millón y medio de dólares para poder ejecutar el acuerdo de construcción de tres barcazas. En este caso, el Gobierno uruguayo contribuyó económicamente para formar a 150 trabajadores uruguayos, de los que cien están ya implicados en el proyecto.

 

Así pues las buenas relaciones con los gobiernos son fundamentales...

Si no hay colaboración de los gobiernos no hay nada que hacer, por eso es importante el trabajo de la Xunta, que se volcó en la interlocución política con el Gobierno de Uruguay. Tenemos que agradecer muy especialmente el trabajo del embajador en Uruguay, el exconselleiro Roberto Varela, que nos está ayudando mucho.

 

¿Recomienda la fórmula de Galictio para otras empresas de la comarca?

Es que en estos momentos difíciles esta fórmula permite compartir gastos y ayudarse mutuamente en todos los sectores, pero creo que hay cancha hasta para otra industria auxiliar del naval. Desde nuestra experiencia animamos a que haya otras, porque tenemos un gran producto y mucho que ofrecer.

 

¿Cómo ve la situación del sector naval en la comarca?

Confío en que mejore, porque que vaya peor es complicado. El problema es que no hay dinero para contratar y que todos recortan por eso es importante la labor comercial. Lo que pasa es que todos estamos encima, todos vamos a lo mismo y ahora hasta empiezan los asiáticos y eso sí que olvídate, porque competir con China y con Corea en estándar es muy difícil, hay que buscar cosas muy especializadas porque nosotros somos primer mundo y nuestra mano de obra es mucho más cara. Aun así hay que trasladar un mensaje optimista. A pesar de las dificultades, el flotel está ahí, hay movimiento comercial y con la ayuda de todos, mucha del Gobierno y buena intención de “los de Madrid” esperemos que vaya a mejor.

“Es un orgullo que se haya valorado nuestro esfuerzo”