El Racing agrava más su situación

Joselu, cabizbajo, ante la celebración del primer tanto del Valladolid B JORGE MEIS
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Al Racing le hacen falta más cosas que el cambio de entrenador que ya realizó si no quiere que el complicado momento que atraviesa no derive en un final catastrófico. La derrota que sumó ayer frente al filial del Valladolid eleva a cinco su racha de jornadas sin conocer la victoria, lo mantiene al borde de los puestos de descenso a Tercera pero, sobre todo, refrenda que está inmerso en una dinámica negativa, muy negativo. Eso fue lo que lo llevó a perder ayer un encuentro en el que generó oportunidades de sobra como para llevarse el triunfo y que perdió cuando más favorable parecía para sus intereses.
La sucesión de imprecisiones de los dos equipos convirtieron los primeros minutos de partido en un auténtico descontrol en el que ambas escuadras se plantaron con relativa claridad delante de la portería contraria. Sin embargo las ocasiones de gol que se registraron –más producto de fallos rivales que de aciertos propios– no encontraron el premio buscado, como pasó con el lanzamiento dentro del área del visitante Sinisterra que rechazó el meta local o con el disparo desde fuera del área del racinguista Pablo Rey que se fue ligeramente desviado de la meta rival.
El tanto con el que el Valladolid B se adelantó en el marcador –un desajuste defensivo del Racing permitió a dos jugadores visitantes plantarse ante la meta local para que, después de tres disparos, Higinio remachase la pelota al fondo de las mallas– introdujo al partido en un nuevo decorado. Y el cuadro verde pareció darse cuenta de la gravedad de perder el encuentro, así que empezó a rondar la portería visitante y, además, generar ocasiones. Una de Pablo Rey y dos de José Cruz estuvieron a punto de significar el empate, pero las actuaciones del cancebero pucelano evitaron que las tablas se restableciesen en el tanteador.

revulsivo
La necesidad de neutralizar la desventaja que tenía en el marcador hizo que el Racing saliese al terreno de juego tras el descanso con la intención de pasar cuanto más tiempo cerca de la portería visitante. Sin embargo, sus intentos no fueron lo suficientemente convincentes como para estar cerca de perforar la meta contraria. Así que, salvo un remate de Joselu que se estrelló en el larguero, el cuadro verde no fue capaz de acercarse a la posibilidad de marcar un tanto.
La aparición de Dani Benítez fue un soplo de aire fresco para el Racing. De hecho, su primera acción por la banda desbordó a una defensa rival que solo pudo frenarla a través de una falta que, lanzada por Pablo Rey, se convirtió en el tanto del empate. Parecía la inyección anímica que el equipo ferrolano necesitaba para opositar a una victoria que llevaba cuatro jornadas sin conseguir. Sin embargo, con lo que no contaba era con que, solo tres minutos después, un lanzamiento de Mayoral desde fuera del área, en una acción que parecía intrascendente, se colase en la portería racinguista para devolver la ventaja a la escuadra visitante.
A partir de ahí fue un querer (poco) y no poder (mucho) para el cuadro verde, que ya no fue capaz ni de acercarse a la meta rival y acabó con una derrota que le recuerda al Racing que la situación en la que se encuentra empieza a ser bastante grave.

El Racing agrava más su situación