La euforia se desató tras la victoria

Futbol - Racing - Burgos
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La conversión del penalti desató una cadena de tarjetas amarillas –los jugadores apercibidos las provocaron quitándose la camiseta para limpiar su historial de cara a la promoción– y hasta una roja para Pérez, situaciones que retrasaron el pitido final. Con ese sonido, que todos los aficionados racinguistas estaban esperando, se desató la euforia tanto entre los jugadores como entre el público que, en un pequeño número, invadió el campo de A Malata. El protagonista indiscutible de ese último intenso cuarto de hora, Jorge Rodríguez, fue aplaudido por la grada a hombros del meta Mackay, declarando posteriormente que se sentía objeto de la confianza de sus compañeros para intentar por segunda vez el lanzamiento de la pena máxima. Además, reconoció que “tenemos que disfrutar de esto, porque lo hemos ganado. Pocos apostaban por nosotros al principio, pero ahora podemos ir a la fase de ascenso y a dar cuanta más guerra mejor”. El capitán Pablo Rey aseguró además que “esto es un premio y hubiera sido muy injusto no poder celebrarlo con nuestra afición, pero nos costó mucho”. La última incorporación a la plantilla verde, el guardameta Mackay reconoció no solo que “tenía el corazón en la boca” sino que no había mirado los lanzamientos de penalti –“me pongo de espaldas, es una manía que tengo”– y fue la grada la que le hizo saber que se había marcado el segundo. “Yo estoy intentando devolverle al Racing la confianza que tuvo en mí” y, dijo, seguirá haciéndolo durante la promoción.

Isidro Silveira, el presidente racinguista, recordó al término del choque que “estos chicos –la plantilla– estaban hace un año jugando en Tercera. Se han comportado muy bien y el entrenador –Aira– ha sido extraordinadio”. En opinión del máximo mandatario, “tenemos una pequeña opción de ascenso y eso hay que celebrarlo”. n

La euforia se desató tras la victoria